viernes, 14 de septiembre de 2012

Todos al 15-S


Compañeros del metal
Transportes o mimería
o aquellos que sin jornal
Se deciden por luchar
Y van a pasar el día
Convocados a la queja
Razón de su chillería
Lo mismo da trabajar
En paro o sin estudiar
Ciudadanos somos todos
Venimos a protestar
Y hacer la revolución
Que rompa algunos destinos
Para acabar con los sinos
Nefastos y viperinos
Que hacer nos quieren tragar
Que ¡vale! somos humildes
Pero no que nos asfixien
cuando nos vienen a dar
Y estos si dan ya sabemos
que les debemos hacer
¡Poner el mundo al revés!
A eso nos atenemos
II
Vamos pues el quince S
Allí todos a juntarnos
Para luego proyectarnos
Pues el que algo quisiese
Algo costarle le debe
III
Lo siento no voy a poder ir
no voy a estar en Madrid
Pero que tengan presente
Que yo los tengo en mi mente.

Rafael Cuevas

jueves, 13 de septiembre de 2012

Ignorancia, fe, orden, indiferencia


I
Sé que esto de rimar
Se me antoja algo difícil
Que necesita pensar
Mucho más que un  infeliz
Que toscamente remueve
Con la paleta el barril
De cemento y no se atreve
A tomar la pluma y pruebe
A ver si le es hostil
IGNORANCIA

II
Y lo mismo un buen cristiano
Ese que nació un buen año
Y creció con el tormento
de ser toda su vida un cuento

la que le obliga a ir a misa
a oir a hablar a un fulano
que sin temblarle la mano
amenaza a la sumisa
congregación de menganos
gente, que sin dudarlo
se lo cree sin pensarlo
FE

III
y también el bien pensante
que busca en todo su orden
sin importarle un instante
el que los otros zozobren
aplastados por su idea
como de una  “melopea”
Caduca, casposa y fea
ORDEN


IV
Pero vayamos más lejos
Ese es el mal sin botica
Que cure, al que necesita
Sanar la mente pensando
Que es la única postura
Que obliga la coyuntura
De estos tiempos que vivimos
Cargado de sinsentidos
INDIFERENCIA

Rafael Cuevas



miércoles, 11 de julio de 2012

Ahora vengo a resultas con el ocho

GUSTAVE CURBET "el desesperado"

Ahora vengo a resultas con el ocho
No tantos como para escribir un tocho
Ni para tener que pasar el mocho
Simplemente quiero mojar el bizcocho
Para eso te desabrocho
No quiero parecer un gocho
Aunque me ves aquí que acocho
Y parezca que trasnocho
La última vez que te vi el morocho
Hace lo menos dieciocho
Días que lo tenias pocho
Madre, que difícil es llegar al…

pintura de Coubert, "el nacimiento del mundo"
Rafael Cuevas

lunes, 25 de junio de 2012

Elogio de la bicicleta (un capítulo más)


Un día de fiesta por la mañana me dirigía al trabajo, sería como las diez horas aproximadamente y se respiraba en el ambiente ese cierto frescor tempranero tras unas jornadas lluviosas a pesar de lucir radiante el sol que se intuía podría llegar a calentar cuando avanzase más esta jornada de mayo, porque de momento, al deslizarme por las cuestas abajo entre la poca ropa de abrigo con que vestía me recorría un biruji que me obligó a parar y sacar el corta vientos de entre mi equipaje, algo que agradecí de inmediato y me hizo preguntarme por qué no lo había hecho antes, aunque ya tenía la respuesta:  luego me acaba sobrando…; es lo que tiene ir en bicicleta, es muy complicado acertar con el grado justo de abrigo, dado que por el hecho de tratarse de la realización de un cierto ejercicio físico se consume energía y parte de esta se transforma en calor, luego sudor, y si encima se añade al cuerpo ropa que no deje escapar ese calor, pues más sudor, pero en fin…, el caso es que iba paseando en actitud bici-lenta y observando…

Los que esperan el autobús me ven pasar y recorren con la vista acompañado con el semi giro de cabeza mi pasar por delante de ellos. Cuando se está en una parada de autobús todo es susceptible de ser mirado, ¿qué otra cosa se puede hacer? Yo por mi parte pienso que quienes quisieran bien pudieran seguir mi ejemplo y dejar plantado el odioso y caro transporte público. Quizás algunos de ellos me mirasen con una envidia no correspondida.
Varios paseantes de perro parece que se han juntado para realizar una cagada conjunta, de perros se entiende, así mientras los perros cagan, ellos conversan, tal vez después queden para tomar unas cañas o incluso para la cagada de la tarde.
Se nota, se nota que es festivo pues uno está acostumbrado a circular por este entorno de la casa de campo en días no festivos y en estos no se ven tantísimos corredores, paseantes y ciclistas. Imagino que muchos de ellos circularan por caminos internos lo que provocará un arrasamiento de los mismos por lo que no es raro ver los tantos senderos y caminitos convertidos en una extensa red de circuitos invasiva, tanta humanidad acaba con todo.
Lo que pasa es que yo voy por carretera y por ella es donde veo a los ciclistas de todo tipo. Uno de ellos con el que me cruzo, le veo excesivamente subido en el sillín, pero tanto, tantísimo, que le obliga a llegar al pedal casi de puntillas; éste pensará que no importa con tal de ser el que más estiliza con altura su culo sobre el sillín de la bicicleta, o puede que tenga algún problema en la rodilla. Otro sin embargo, lo lleva muy bajo y el pedalear le obliga a doblar en exceso las piernas, algo que no permite aplicar la fuerza necesaria de una manera más natural y que ambos de seguir así, conseguirían lesionarse en algún lugar, aunque sólo fuese una contractura.
Lo que me extraño, fue contemplar al ir acercándome a un trio ciclista, pero esta vez andando y, que uno de ellos avanzase empujando dos bicicletas, una en cada mano, mientras a su lado caminaba otro tipo; como es natural tiendo a interpretar la realidad a pesar de aparentemente no ser interesante, es tan simple como que en ese momento observaba la vida, pensé: -será que va hablando por teléfono, si ya, pero…, ¿por qué no empuja él su bici?, será que es un grupo compañeros de trabajo en el que es el jefe y se lo ha solicitado a su subordinado…, ¡qué triste es la sumisión laboral!...- en estas, me iba acercando y pude ver su pálida cara compungida y andar pesaroso, con su mano derecha introducida entre la ropa como tocando el corazón que se le habría disparado o colapsado, ¡esa era la razón!, le había dado un jamacuco y se dirigían al hospital que estaba cerca. Conclusión: hay veces que la gente se dedica a realizar esfuerzos físicos a los que no están acostumbrados y sufren desfallecimientos o malas respuestas de sus cuerpos y nadie nos podemos librar de esa posibilidad.
Prima la licra en este mundo de globeros con gafas con aspecto de guardaespaldas. Todos tan arregladitos, tan profesionales, con esas ropas específicas de marcas y publicidad chillonas, sus mochilas bidones a la espalda, sus cascos, algunos con su pañuelito a lo Pantani debajo, que queda tan mono; qué le vamos a hacer, es lo que hay, y de alguna manera hay que salir, ¿pero así…? ¡Nunca! Y mira tú que yo también practico la bici deportiva pero es que esta uniformidad es que no puedo con ella.

domingo, 27 de mayo de 2012

Elogio de la bicicleta (Ensoñación)



Un paseo mañanero aunque extenso se presentaba en esta mañana del primer día de Mayo con amenazante cielo semi nuboso me hizo prever el llevar un paraguas. Si, ya sé que es difícil rodar dando pedales, sujetando el manillar y el paraguas a la vez, pero preferí ser precavido que verme en medio de una carretera bajo un aguacero o bajo un árbol que amortigüe el chaparrón, algo a lo que ya me he visto obligado a padecer en alguna otra circunstancia y que termina por acabar uno empapado y todavía quedando la vuelta en esas condiciones luego… ¡resfriado seguro! Si lloviese, no circularía, pararía, sacaría el paraguas y esperaría que escampara. Lo amarré a la barra con unos elásticos y sobre ellos el flamante, radiante y maravilloso gadget recientemente adquirido, unos pequeños altavoces para mp3 que me disponía a probar en ruta y que ya sabía ofrecía un espectacular sonido, pero esta vez en abierto, al aire, lanzado a mis oídos y los de los demás, sin auriculares, significaba que esto era algo que pudiera ser agradable.

Me dirigía a un pueblo distante unos catorce kilómetros con intención de comprar allí unas rosquillas, compra que ya he hecho alguna que otra vez, las hacen muy buenas, como muy caseras y de paso…, me paseo. La ida la realizaba con viento en contra, fresco, hay que decirlo, y que este me impedía la escucha de la música de manera clara, además el recorrido consta de una importante bajada medianamente prolongada que acentuaba el golpeo del aire sobre las orejas, imposible era pues poder oír algo con nitidez. Ya sabía yo que la vuelta, con más tendencia a subir y llevar el viento de espaldas me supondría, por el lento discurrir, una mejora en las condiciones de escucha y efectivamente así fue; lo que aportaba una magia especial. Después de comprar las rosquillas volvía contemplando un entorno espectacularmente hermoso, las nubes amenazantes tras un brevísimo goteo parecían que se habían congraciado para mi placer, dejando paso a una calidez del ambiente acariciado por un tímido sol, lo suficiente para calentar suavemente, sin excesos, como diciendo:  -ya que vas pedaleando y es algo cansado, voy a templar mi potencia a la medida de tus esfuerzos, para que te sea agradable-  así era, una conjugación de los elementos con la afinidad, con el momento, con mi persona, con mis gustos. En parte yo influía seleccionando en el reproductor, mi ya de por sí seleccionada lista de reproducción a la que había titulado: “Porqué lo llaman Jazz, vol. 10” constando de una preciosa colección de canciones con la inspiración del canal de YouTube  “ky5m”con el que vengo últimamente disfrutando y no hay nada como contaminarse de un “virus” musical que contenga ingredientes que resulten gozosos para disfrutar alegremente del mismo; de entre ellas venía oyendo a Vladimir Shafranov “moon and sand” o a Armando Trovajoli  “GET ME TO THE CHURCH ON TIME” o “la matriarca (bossa nova)” que me aportaba ese punto de película amable en lo que todo puede pasar, pero no fue sino con Blue Bossa   Kenny Dorham   MJConte (Salsa Version) con lo que la cosa cobró una nueva dimensión que siguió con: “STRAIGHT INTO THE SUNRISE @ QUE PASA   GATO BARBIERI” y otros más, de manera que colocados en una especie de lanzadera sensorial poder alcanzar otros estados de la realidad; fue así cuando vinieron a posarse sobre el manillar dos pequeños gorriones que apresurados me dijeron piando, y que yo entendía:
-bonito día ¿verdad?- y escapar presurosos aleteando con gracia
-es cierto- respondí sin extrañeza levantando la cabeza buscándolos
Es cuando vi sobrevolando un ave con más cuerpo a escasos dos metros de altura, ralentizó su vuelo junto a mi paso, y la pude escuchar decir:
-bonito día para escuchar buena música.
Era como haber extraído del alma de lo vivo, gracias a unos sonidos musicales, una esencia comprensible y al alcance de todos.
En un gigantesco y florido prado pastaban unos caballos y burros en su maravilloso paraíso, no imagino que pudiera haber lugar más apropiado para su presencia, a pesar de tener la desagradable costumbre de cagar donde comen; levantaron la cabeza del grandioso plato de alimento cuando oyeron nuestra conversación y dijeron en coro:
-¡buenos días, hermano ciclista!
-¡buenos días! hermanos caballos y hermanos burros- respondí; de entre ellos había alguno “pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.” (*)
Un atrevido caballo trotó hasta el muro que delimitaba el hermoso prado con la carretera, a la vez que “por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla una bella mariposa de tres colores…” (*) y estirando la cabeza, me preguntó con casi incomprensible voz caballesca:
-¿Ese que suena es Lalo Schifrin el tema de  Cincinnati Kid?.
-Pues si quieres que te diga la verdad, no lo sé, pero si te interesa, paro y lo vemos…-respondí impresionado.
-No, no déjalo, pero creo que sí es, pertenece a la música de una película que protagonizó Steve Mcqueen. – y se volvió trotando alegremente unos metros atrás para seguir con sus mordiscos a la yerba verde y fresca.
La verdad es que sí parecía una música de película con ciertas dosis de épica. De inmediato sonó el archiconocido tema de misión imposible, recordé entonces que efectivamente había encadenado alguna canción de corte cinematográfico, y el caballo pudiera estar en lo cierto.
Iban pasando canciones y metros de ascensión con lenta armonía del entorno y las percepciones del mismo. Fue, llegado un momento al culminar en un recodo del camino próximo del final de la última cuesta, atravesando una pequeña nebulosa donde sufrí una especie de descompresión, y que junto con el final de la pila que terminó con el sonido, lo que acabo por extraerme de una ensoñación fantástica de la que venía gozando y me pareció, entonces, caer de golpe al otro lado del mundo.

Rafael Cuevas. 2 mayo 2012

Notas:
* De Platero y yo
Es cierto, todas las canciones en You Tube,


viernes, 11 de mayo de 2012

Pérdida


1
Estaba claro, la escena se desarrollaría bajo el estricto dominio de una de las partes, él se lo había planteado así previamente.
2
Ilusamente ella creía que la entrevista se podía desarrollar con la seriedad que merece un cargo y una empresa de esa categoría, dado que optar a ser ayudante de dirección de una multinacional japonesa, a pesar de que fuera en su departamento relativo a la sección Europea, con sede en este país y desde donde se gestionaba absolutamente todo lo de Europa, ésta debería tener un criterio de rigor a todos los niveles importantes.
1
Desde el departamento de relaciones y gestiones laborales, junto con el servicio jurídico le habían entregado el informe que solicitó en su día, en lo relativo a las relaciones laborales en vigor hasta el mismo momento del día de hoy, con sus novedades posibles, habidas y por haber, que él se había estudiado de pasada. Estaba al tanto de los cambios y conocía perfectamente la legislación al respecto.
2
Ella sabía que parte de la entrevista que estaba programada para las 11 de la mañana tendría lugar en la imponente sala de juntas en las que además de algún accionista participaría, el director adjunto, el abogado, un miembro del departamento de personal, la saliente ayudante y el director general con el que luego a solas tendría la entrevista personal definitiva.
1
Ya habían sido tres los anteriores candidatos a las que había tenido que entrevistar y con la de hoy, la cuarta y última de las que saldría elegida para el puesto. Qué duda cabe que todos estaban excepcionalmente preparados cada uno de ellos tenían un currículum increíble y todos eran merecedores del cargo, sobre todo el del primer día. Un abogado y licenciado en relaciones laborales, con siete años en cargos similares y un sin fin de masters y cursos de todo tipo, era cómo si su vida solamente se hubiera dedicado a engordar el currículum.  Demasiado bueno…, además de mediana edad, inglés, alemán y algo de japo…, buena presencia, aspecto juvenil y jovial, todo un portento. Con la última entrevista de hoy se culminaba el proceso que debiera de servir para descargarme gran parte del trabajo y así podría dedicarme a mis ociosas actividades de millonario. Llegado un momento en la vida, en la que la gran parte de ella me había dedicado a acumular dinero y descuidado mi aspecto ahora me urgía cuidarme y para ello disponía de mucho dinero y poco tiempo, por eso mismo la elección debería de ser certera y segura.
2
No pensé que esta entrevista fuese a ser tan sencilla. Lógicamente yo vengo preparada, era como poner las cartas sobre la mesa boca arriba, mi jugada tumbaría a cualquiera, el tener perfecto conocimiento de inglés, francés y Japonés, gracias a mis diez años que de jovencita universitaria estuve viviendo en Osaka, podría como han reconocido ellos mismos, decidir la balanza, además de mis dos carreras universitarias. Con la ingienería de telecomunicaciones que realicé en Japón, es que se les han caído la baba, eso sí, también los ojos a mi imponente escote, tengo que reconocer que tengo dos tetas muy bien puestas, de algo me tendrían que valer las horas de gimnasio y las dietas perpetuas para mantener tan esbelto este cuerpecito de 32 años.
Ya puede pasar Señora Sandra, el Señor HIROKI le está esperando…
-hola, de nuevo, ¿qué tal todo?
-bien, bien…
-la entrevista de la reunión… ¿impresionada?
-bueno, un tanto, lo cierto es que esta es un tipo de situación incómoda, pero creo que he estado convincente ¿no?
-he de reconocer que me ha impresionado, prácticamente tenía decidido el cargo pues no esperaba que se superara el nivel, pero el suyo me ha roto los esquemas, los supera con creces…
-gracias, pero no esperaba menos…
-muy bien, muy bien, me gusta esa seguridad en sí misma, le aporta a usted más convencimiento. Dígame, pues tengo que preguntárselo obligatoriamente, ¿está usted dispuesta a contestar preguntas de índole personal? Tenga en cuenta que la confianza en usted debe de ser extrema, y el grado de conocimiento personal suyo que nos vemos obligados a tener es necesario que lo conozcamos. Si no fuese así, me temo que no podríamos llegar al acuerdo laboral, compréndalo… imagínese que usted mantiene una creencia… ¿qué se yo…? ¿Religiosa…? Que le impediría comer cerdo los jueves, y ese día es cuando tenemos una reunión en la que estaría en juego un negocio de varios millones de euros, además se complementaría con una imprescindible cena en un restaurante, a modo de dorarles la píldora a nuestros posibles socios, que por otro lado son unos entusiastas degustadores de jamón de bellota y usted, la máxima responsable de la gestión no puede acudir, sus creencias se lo impiden o si fuese, se produciría un agravio, ¿qué le parecería? O incluso formar parte de alguna trama de ridícula corruptela, aunque esto siempre es superable y de fácil ocultación es algo que nos conviene saber, Ya sabemos que estos son ejemplos tontos pero es posible que haya otros mucho más claros y posibles…como…- e hizo un gesto de pensar uno, levantando la mirada.
- vale, vale, sí, claro que lo comprendo y lo entiendo y por supuesto estoy dispuesta a aceptarlo, pregúnteme lo que quiera.
-correcto. Por donde empezaríamos, -dijo mientras se acercaba unos papeles a la vista-. Bien, vale, de acuerdo, por ejemplo… ¿es usted, religiosa, practica alguna religión…?
-No, soy totalmente agnóstica y de familia de tradición cristiana, ni voy a misa ni practico ningún precepto religioso.
Hiroki apuntaba en un cuaderno…
-vale, es importante saberlo, ¿es usted, de derechas o de izquierdas? ¿A quién vota usted? ¿Y su familia?
Esta pregunta pareció incomodar un tanto a Sandra y estiró un tanto su columna vertebral aportándola tensión y lo que parecía una duda se resolvió con seguridad.
 –le seré sincero…
-si, por favor…
- en estas últimas elecciones he votado al partido P, en las anteriores al partido SOE, así que saque usted las conclusiones si le digo que soy una persona tolerante, con un límite, vamos liberal a la europea. Mi familia es de tradición de derechas, medio franquistas, tipo del Opus Dei.
-ya, ya, vale, ¿enfermedades…? Aunque veo que goza usted de un estupendo estado de presencia, imagino que igual de salud… ¿no?
-dispongo de un seguro privado médico desde toda mi vida, siempre he estado pasando controles y chequeos periódicos rutinarios, en el currículum los incluí como pedían, y no sufro de ninguna enfermedad ni alergia…
-vale, vale estupendo- y seguía tomando apuntes.- otra cosa, y le ruego que disculpe, pero como bien le decía antes es estrictamente necesario conocerlo, he comprobado que usted no está casada, ¿tiene pareja?, ¿la podrá tener recientemente? ¿Cuál es su condición sexual? ¿homo? ¿hetero? ¿tiene previsto tener hijos?
Sandra, empezó a alucinar pensando que estaba cediendo parte de su integridad al tener que estar contestando aquellas “preguntitas”, pero por otro lado comprendía igualmente de la necesidad.  Los quince mil euros mensuales que le habían prometido de sueldo pesaban mucho en aquellos momentos, pero más pesaba su pequeña hijita  Mina de cinco años que tenía y que no había “confesado” en el currículum. Fue un desliz que estaba pagando caro, su grandiosa vida laboral se podría venir al traste si se supiese, pero adoraba a su hija que apenas veía, se la cuidaban sus padres que vivían lejos y deseaba para ello grandes lujos que necesitaba poder permitírselo. Se acordó, entonces de su niña cuando le respondió:
-Entiendo la necesidad. ¡No!, aunque quisiera ser madre alcanzo a entender la imposibilidad de no serlo en situaciones de responsabilidad como la que me obligaría este cargo. Por otro lado no tengo pareja actualmente, ni mantengo ningún contacto posible de que se pueda desarrollar y soy una persona de condición heterosexual.
A Hiroki todo le gustaba y convencía de Sandra pero le quedaba una última pregunta que hacerla para decidirse completamente. Se quitó las gafas de cerca y las deposito cuidadosamente sobre un lado de la mesa. Hiroki tendría sesenta años, bien conservados, natural de Salamanca, y su nombre completo era Hiroki José, sus padres le habían puesto lo de hiroki en homenaje a un político Japonés responsable durante la segunda guerra mundial de la propaganda ideológica del régimen del Emperador, con el que mantuvieron amistad tras las reuniones que este tuvo con homólogos del régimen de Franco. A él nunca le gusto ese nombre, pero cuando a través de muchos negocios acabó por dirigir ese departamento de una empresa japonesa, le pareció bien el usarlo como nombre de pila, era muy apropiado. Hiroki se acercó a la mesa, apoyo los antebrazos cruzando las manos y estiro el cuello cuando le preguntó:
-¿Estaría usted dispuesta a realizar favores sexuales a cambio de beneficios que considere merecen la pena? Por ejemplo…, la consecución de este contrato de trabajo tan sustancioso…
Sandra se acordó de su hija Mina, de todos sus años de preparación, de un futuro incierto o cuanto menos más alejado de la élite social, bajó un poco la mirada, pero poco y respondió:
-Sí.
Rafael Cuevas

domingo, 6 de mayo de 2012

Fue como un sueño, un mal sueño


Como tantas veces en sus ciclos de sueño, aunque últimamente permaneciera la inquietud como postura dominante, Carly repetía con ensoñaciones próximas a una aparente veracidad lo que le había afectado, sin saber muy bien porqué. Tal vez se le fijara en el subconsciente y cobrara caprichosa presencia, son las cosas que tiene el subconsciente, vive libre y alegre, viene y va cuando le cuadra. Esa noche parece que le dio por venir ¡y de qué manera!, trayendo escenas en las que presenciaba, reviviendo, los sucedidos. Un salón de bar, no muy grande con una rojiza luz cálida y leve, como de velas, aunque suficiente para iluminar a todos, contenía a un grupo de gente, unos diez o doce, en una aparente arenga, en la que se repartían los papeles para una persecución, armados y seguros. Demasiada gente para RAY que buscaba con un insólito y suicida atrevimiento la culminación de su venganza. Antes pudo comprobar con sus propios ojos como a su amigo, quien él mismo había involucrado en los designios de la fatalidad, a base de torturas, aquellos que ahora se encontraban en el interior de aquel estrecho bar le habían quitado la vida y le mostraban para su escarnio, erguido en un ridículo ataúd como insolente muestra de consecuencias ante futuros posibles desmanes de otros; qué era aquello sino una terrible demostración del poder y la manera de ejercer su domino, algo que  RAY  no estaba dispuesto a aceptar y se enfrentaba con orgullo y valor suicida, él sabía que hay veces que poco o nada importa la vida propia. Gracias a ese convencimiento se le otorgaba su hándicap de ventaja a sus violentos encuentros, formaba parte de su ser, de su historia, que en ese momento preciso estaba dispuesto a reconstruir de nuevo, tras su huidizo paso por la serenidad de una familia, la que le había alejado de su mala vida. Pero todo se había venido abajo, ahora sus circunstancias se lo demandaban, aquello era morir o morir, sus grandes valores arrastrados por la afrenta estaban por encima de su vida. A su favor, la sangre fría, su dominio atrevido, su aparente seguridad, su historia, su prestigio, su todo o nada; en su contra, doce contra uno; suficiente desventaja para prever su final.
Un visible rifle de dos balas rompe la atención en el bar, que ahora se dirige a un solo punto: la boca de ese cañón, que lentamente escudriña a quien destrozar el pecho. Con inquietud la línea recta que busca destinatario de la bala pregunta en su vaivén por el dueño del bar, que se acerca inocente, es el único desarmado, pero no es tiempo para noblezas, no hace falta apuntar, la presa está cerca, aun así, como regocijándose en la ejecución apuntando con exactitud le dispara a boca-jarro en el corazón. RAY no da explicaciones de nada y busca con su cañón de nuevo a Littlle Johnny a quien no conoce, de la mortal amenaza se apartan como aclarando el camino para llegar a la siguiente víctima, que se presenta como tal. Littlle Johnny es valiente como RAY, pero son dos fuerzas contrarias de la que sólo una podrá salir victoriosa.

-¿Por qué has matado a un hombre desarmado?
- ¿no era el dueño del local?
-¡Si, pero no llevaba armas…!
- Aquel, quien exhibe a la puerta de su bar a mi amigo de esa manera, debería de estar armado…
Littlle Johnny, entonces, se le acerca enfrentándose a él, diciéndole:
-Usted es Ray Mannie de Missouri, el asesino de niños y mujeres...
-Así es...
-solo le queda una bala, ¡chicos!  Cuando me dispare a mí, lanzaros a por el - dijo vehementemente agitado y con las manos a punto de desenfundar su pistola. Parecía tener un improvisado plan por que salir airoso de la imposible situación de un rifle apuntándole a dos metros de su pecho. Ray se concentraba en apuntarle despacio como quien goza el momento de su terrible venganza, seria y segura. No lo duda y aprieta el gatillo, pero la bala no sale. Es el momento de que la jauría humana se abalanzase sobre él, a la vez que todos sacan sus armas. Con seguridad da un paso atrás doblando una rodilla mientras le lanza el ya inútil rifle a la cara de Littlle Johnny, esto es algo que despista lo suficiente a todos  para que RAY eluda la primera avalancha y le sirva para desenfundar su pistolón y escupir certeros disparos que eliminan a los ahora sorprendidos adversarios. Primero a Little Johnny, que cae contundente en el centro, seguido de otros cuatro más. Mientras él sabía dónde disparar y donde protegerse, los demás  buscaban inútilmente a su oponente, que con seguros disparos y movimientos los eludía.  Alguna bala, no sé si perdida o intencionadamente dirigida, traspasó el papel donde esto escribo, llevando a su paso letras que eran recuerdos, que se estaban grabando en tiempo real. De la televisión brotaban, vísceras arrastradas por trozos fundentes de plomo despedidos por enrabietados golpes de gatillo.
Hubo una pausa repentina para este intenso y efímero momento; ya no eran doce sino siete los que veían la efectividad de RAY, que había terminado con su líder y sus más bravos compañeros. El miedo los agarrotó, ellos no eran asesinos, sino simples vecinos airados, que temían por sus vidas, si sus razones se hubieran armado de ventajas hubieran seguido adelante, pero la situación era la misma que antes de las cinco muertes. Ray advierte a los temerosos de su final, estos vencidos bajan las manos y tiran las pistolas al suelo, no tendría sentido llegar a lo mismo, no hay sacrificio posible y salen asustadizamente arrastrados del sitio en el que se había desencadenado la sanguinaria masacre. Ray, recoge un rifle del suelo y se acerca a la barra, busca una botella de Whiskey dando la espalda como si ya nada le importara, ni su miedo, ni su rabia, a la consecuencia de su ira desparramada por el suelo. Se sirve y se bebe dos vasos con tranquilidad, pero…, Littlle Johnny mal herido intenta desde el suelo levantar la pistola que tiene en su mano, Ray lo percibe, da un rápido giro y le pone su bota en el antebrazo para impedírselo, a la vez que le apunta con la pistola que contiene la única de las seis balas que le quedaban en ella. Le apunta al pecho de nuevo y le dispara sin dudar. Mientras sale del local, va relatando por la calle a viva voz lo que les pasaría a quien se atreviera a impedir su huida. Hay entonces, quien semi oculto en una calleja le tiene a tiro, en el punto de mira, puede dispararle, no lo hace…
Para, total, llegar a verse arrastrado a la soledad huidiza del tiempo que se va, nos lo dice el  crepúsculo enrojecido por un sol decadente, él ya lo sabía, era la base de su última demostración de valor, su brevedad, es su resignado triste final.
Rafael Cuevas

lunes, 9 de abril de 2012

ELOGIO DE LA BICICLETA 2ª entrega

11
Sería por proceder, haberme criado en un barrio que se tenía por ALTO, y que efectivamente lo era, lo que por otro lado quiere decir que tenía muchas cuestas, ese gran enemigo ciclista; tan es así, que en cierta ocasión me vi descendiendo por una de ellas a una velocidad que aumentaba directamente proporcional con la longitud de la misma, sin oír los gritos y carreras de mi hermano tras de mí. Bastante tenía yo con mantener el equilibrio, que entonces era a lo único que prestaba atención, lo que me despisto, por un lado de no apretar el freno y por otro de no dejarme caer escorado, lo que hubiera evitado el aumento progresivo de la velocidad y por lo tanto la fuerza del impacto que veía inminente al acercarse el muro, la pared, de ese bar de la esquina (El Paleto de Ávila) con el que medí la dureza de mi cuerpo y que no fue mucha a tenor de los dolores, los llantos, los chichones sangrantes con los que fui llevado ante mi Santa Madre y que una vez más me recibió en su seno y calmó mis pesares. Fueron los albores de un aprendizaje que entraba con sangre dado que, ¡chico…! que complicado era aquello de guardar el equilibro en la bicicleta, si además hay que estar pendiente del freno, dar pedales, cambiar de dirección…

12
Aún recuerdo el día en el que nuestro querido J.A. llegó a nuestra casa del pueblo y asomo el pescuezo a la nave donde guardamos las bicicletas, ante la contemplación de las mismas, exclamó: -¡pero que tenéis aquí!, ¿un taller clandestino de bicicletas?- Lo cierto es que en esa nave se acumulaban ocho o nueve de ellas, aunque no todas eran nuestras, “lomenos” cuatro pertenecían a los vecinos y sus hijos, pero es cierto que sorprendían tanta cantidad juntas en un cuarto tan pequeño y su reacción, como tantas que el tiene, fue muy graciosa, de la que me acuerdo a menudo.

13
Había en mi padre algo de ciclista que yo nunca conocí, o al menos no lo pude ver contemporáneo a mi infancia, pero él venía de un pasado en el que la bicicleta había tenido importancia en su vida como en la de tantos hombres de su generación en edad de circular, allá por los años 50 y más; yendo él a parar en su servicio militar en el Regimiento Cantabria 39 ubicado en Toledo y convertido en ciclista por el cuarenta y tantos, donde entonces tendría tanto que capear en esa infantería ciclista. Contaba mucho la anécdota de cierto día en el que tras mucho pedalear pararon a descansar en una sombra, incluso echaron una cabezada de sueño. Por último tras el relax al haberse quedado fríos, intentaron volver a tomar las bicicletas, esto les resulto casi imposible al habérselos agarrotados los músculos, cosa que sucede normalmente si antes no se ejecutan unos simples ejercicios de estiramientos y que por aquel entonces puede que se desconocieran de la práctica deportiva.

14
Animado por P., mi hermano pequeño, realicé la mejor inversión económica que he podido hacer en mi vida: adquirir una nueva bicicleta. Fue en una gran superficie comercial, me costó treinta mil pesetas. Una Conor gris que incluía en el bajo de la botella de agua, a modo de camuflaje, un conjunto de herramientas ciclistas. No se puede decir que fuera de las primeras mountain bike que se empezaron a ver por aquí, pero sí de las segundas, por lo que se puede interpretar que no fui pionero, aunque sí seguidor inmediato. No sé cuantos kilómetros pude realizar con ella durante los aproximadamente veinte años que me duró hasta que me la robaron de el garaje en la que la guardaba, pero estoy en condiciones de decir que seguramente han sido los más deliciosos, dado que fue con esta máquina con la que pasee a mis hijos en su más tierna infancia, montados en el artilugio que fabricamos para poder transportarlos con seguridad y, ahora que caigo, no he vuelto a ver por ningún lado. Se trataba, en su primitivo y primer proyecto, de un soporte sujeto a la barras del cuadro, coronado por una especie de caja, acolchada en la base de sentarse y formada por barrotes de madera que era donde se introducían los niños. Este, al estar delante de mí y casi abrazado al mismo mientras se agarra el manillar, aportaba una seguridad y confianza extra que me hacía pasearme con los niños, por cualquier sitio lleno de orgullo y satisfacción, a pesar de verme obligado al pedalear a abrir un tanto las piernas. Tan a gusto debían de sentirse ellos montados en aquello que había veces que en algún largo paseo, hasta llegaban a dormirse –eran pequeños- de tal manera que debía de irlos sujetando al dar sus cabezadas somnolientas. A medida que iban creciendo estos ocupaban otro espacio en la bicicleta, que era el trasportín trasero y no fueron pocas las veces en los que con ambos, -uno, el pequeño, delante y el otro mayor, atrás-, recorrimos juntos deliciosos trayectos ante la admiración y sorpresa de quienes nos cruzábamos.
15
Muchas veces he recorrido el trecho que nos separa de la peña de Cenicientos con el pueblo, aproximadamente cinco kilómetros y medio, eso sí, todos de ascensión, con algunos tramos de terrible cuesta empinada, entre el  17% y el 20 %, que para quien no lo sepa, quiere decir, que en cien metros lineales, se ha subido diecisiete o veinte verticales y que hasta los puertos más duros de cualquier prueba ciclista, ninguno pasa del 18% ó el 20 %,, aunque claro, llevando a sus espaldas unos cuantos kilómetros más.
Bueno el caso es que, -pongamos-, decenas de veces que la he subido, he disfrutado como un “enano” y que me ha pasado de todo –imagínate tú-, he pinchado, me he caído, me he cruzado con jabalís, con un ciervo, serpientes, con un amigo que hacía mucho que no veía –sorpresa-, me ha llovido, tronado, nevado, asfixiado de calor, anochecido, he contemplado un mar de nubes, cruzado con una montería, he visto florecer las hojas y verlas caer, derrapado, grabado en vídeo, en audio, fotografiado, bañado, embarrado, he oído en el mp3 cientos de canciones, otras veces, miles de sonidos camperos, me he sentido absorbido por la acústica, he tardado mucho y poco, siempre me he negado a poner el pie en tierra por despacio que fuera, pero muchas he tenido que hacerlo, me he cruzado con gentes y ciclistas que subían o bajaban, con montañeros, excursionistas, con moteros, con quad-eros, a caballo, en camión, en todos terrenos, andando y corriendo, con mis entrañables paseantes de siempre, conozco cada curva, recodo y distancias con asombrosa precisión, donde hay agua, crecen setas, orégano, los caminos adyacentes, en fin, está claro.


jueves, 8 de marzo de 2012

PARA TI, que solo tienes 18 años cumplidos...

Este pasodoble de la comparsa La Serenissima, de Juan Carlos Aragón, lo he tomado prestado para dedicársela a quien él sabe, a ver si así se enfrenta con una verdad reconocida desde tantos sitios y personas, en este caso el genial compositor de esta comparsa lo afronta desde el humor y el "cashondeo" propio de los carnavales de Cádiz pero no descuida el mensaje, es más, lo reafirma. 
El vídeo esta tomado del igualmente grandioso y digno de agradecer cuenta de youtube de 71javier, hay que visitarlo para poder apreciarlo.
Por mi parte, simplemente lo he subtitulado, y aunque en los subtítulos esta transcrito lo que se canta en este peculiar y genial lenguaje italo-gaditano, creo que se entiende perfectamente lo que se dice
Pues eso, para ti...
RfCs.


miércoles, 15 de febrero de 2012

ELOGIO DE LA BICICLETA

Elogio de la bicicleta
1
No le tengo cariño a la máquina, es más, me parece ridículo quien alardea de hacerlo y hasta le pone nombre, porque una de dos, o se tiene tanto corazón que es capaz de abarcar con ternura y cariño hasta las simples cosas o, se es un imbécil triste desgraciado que vuelca sus frustraciones en semejantes demostraciones de afecto, y en ambas hay algo que chirría. No se le puede coger cariño a una máquina si anteriormente no se han dado muestras de haberlo vertido en exceso hacia sus semejantes y como esto nunca es posible, lo otro no es sino una perversión del personal mundo de las emociones con lo que uno se interrelaciona. Dejémonos pues de alardes de tal índole y vayamos a la realidad de la relación hombre-bicicleta que no es otra que la que se tiene con una herramienta que dispone de unos cuantos mecanismos sencillos y cuya función es la de servirnos de vehículo para desplazarnos y trasportarnos de un lugar a otro, donde esa herramienta en cuestión debe de estar ajustada para que de acuerdo a nuestras exigencias responda con precisión.

2
La cosa cobra una especial dimensión cuando saliendo de lo estrictamente mecánico y físico de la relación, se alcanza estados relativos a las percepciones y emociones personales del ciclista, sirva como ejemplo retrotraerse a la infancia, cuando la bicicleta representaba diversión.
Es cierto que en tiempos pretéritos se disponía de un ímpetu, un impulso vital que traíamos “de serie” junto con la capacidad física. Nadie nos enseñó a manejar con corrección a la máquina y recuerdo aquellos despropósitos, como la imposible relación plato-piñón subiendo la cuesta y su consiguiente suplicio y aborrecimiento o, las incómodas posturas con las que circulábamos que nos habrían provocado insufribles lesiones de por vida si las tuviésemos hoy, pero aquellos eran tiempos en lo que lo importante eran otras cosas; quien tuviera una bici tenía una joya, pero no se sabía que esta era un diamante en bruto. Tal vez por eso se produjeron en quien no supo verlo desafecciones o no se supo valorar su grandeza intrínseca.

3
El otro día coincidiendo con una serie de circunstancias adversas tuve que dejar de lado mi habitual rutina ciclista con la que vengo disfrutando de un tiempo a esta parte y sentí una incómoda sensación cuando me vi relegado al prosaico mundo de los viandantes en el que con la lentitud de los pasos propios de caminar, debía recorrer una aburrida ruta; qué aburrido, pesaroso y vulgar me supuso ese trámite de respiración pausada. Algo que me reafirmaba en mis convicciones bicicleteras.

4
Cuando uno se eleva un tanto sobre el suelo, (muy poco, escasamente medio palmo) y encima al alzarse planta su entrenado soberano sobre un sillín, ve las cosas de diferente manera.

5
Para esto de la bici habría que empezar por tener un cierto estado de forma, el cual no sabría decir si para alcanzarlo ha resultado muy costoso o no, pues, este parece diluirse en la cotidiana rutina que lo mantiene. Lo que si se puede decir con rotundidad es, que el haber huido del vicio del tabaco ha resultado ser de imprescindible importancia para ello; siendo esto algo parecido a romper esa bola cautiva que arrastra un preso y le mantenía hasta entonces limitado en sus movimientos. Bien es cierto que desde la óptica del quien sólo alcanza a ver el horizonte desde la llanura no es nada parecido con lo que lo logra ver desde las cumbres.

6
Algo muy a tener en cuenta cuando se decide el uso de la bicicleta como vehículo es la disponibilidad de su presencia, esto es, el tenerla a mano. Nada nos desanimaría más que el ir a buscarla a un garaje incómodo y lejano, para cojerla, para dejarla. He de reconocer que en mi caso si no hubiera sido por el haber hecho de la bicicleta un inquilino más en el interior de la vivienda y pasar a ser, fuera de su utilidad, un molesto trasto que siempre estorba, no habría formado parte continua de su maravillosa circunstancia.

7
Éramos niños, en la única habitación de la que disponía nuestra vivienda, siendo esta una humilde casa baja (aunque con patio), jugábamos los tres hermanos que en ella dormíamos. Muchas veces, quizás –visto hoy- resultaran pocas, guiados por nuestro maravilloso capitán –mi hermano mayor- a la tenue luz del atardecer, en una semioscuridad, jugábamos que en nuestra mágica ilusión estábamos en el interior un submarino, y sería esto tal vez, por haber visto las tantas películas de guerra, en la que la acción se desarrollaba alrededor de semejantes artilugios marinos, tan llenos de relojes y utensilios mecánicos, ruedas que habrían puertas, movían motores, subían periscopios. Nosotros utilizábamos la bicicleta, -la única que teníamos para los tres- a la que se le daba la vuelta apoyada ahora sobre el manillar y el sillín, subida sobre la mesa, de manera que estuviera al alcance de nuestras manos, las bielas y las ruedas, y como si mecanismos de los submarinos de tratara nosotros girábamos y maniobrábamos como marineros. Sería también, que debido a esa magia que sentíamos tanto y tan íntima por lo que casi siempre a nuestro capitán le entraban ganas de cagar y tenía que abandonar el barco rompiendo el hechizo con su marcha. Era la bicicleta una máquina, convertida por encantamiento, en algo fascinante gracias a que nosotros nos encargábamos de dejarnos llevar por un prodigioso embrujo.

8
Pasaron los años y con ellos las inquietudes infantiles se convertían en desquiciados proyectos juveniles, como aquel en el que pretendíamos construir un torno de cerámica de manera tal, que queríamos sustituir la pesada piedra que se tiene que patear para hacer girar la base sobre la que se apoyan para moldear los cacharros de barro, con los que construiríamos vasijas y demás, sustituir digo, por el elemental mecanismo de biela, pedal, cadena y piñón; con todo esto ensamblado y nuestro impulso hacer rodar ese torno. Como la vieja y ya oxidada bicicleta a base de pasar los inviernos a la intemperie había pasado a parecer inservible, no se nos ocurrió otra cosa que utilizar sus piezas para semejante hazaña inventiva. No es necesario entrar en pormenores para decir que el proyecto terminó a medias, con la bicicleta, sesgada por varios sitios, en la basura. En este caso la misma nos sirvió como una ingeniera, o ingenua, ilusión de proyecto alfarero.

9
En cierta ocasión vi una foto, de estas que circulan por Internet, en la que se veía una bicicleta que estaba absorbida en el interior del tronco de un árbol. Alguien debía haber olvidado una vieja bicicleta apoyada sobre ese árbol, y este con los años, al ir creciendo, habría dividido su tronco e iba envolviendo a la bici hasta elevarla en su crecimiento unos metros del suelo y parecer formar parte del mismo tronco. El curioso trabajo del azar, de la dejadez o de la premeditación nos dejó una imagen impagable de la bicicleta en semejante estado.

10
Otra vez, siendo casi adultos, -uno nunca llega a ser adulto del todo (afortunadamente)- y fumador empedernido –el mundo me había hecho así- decidimos recorrer una pequeña isla de las baleares, -es tan pequeña que se rodea en un par de horas, a lo sumo tres- para lo cual nada mejor que alquilar unas bicicletas por un día, es algo que sale económico y da mucho juego. Al principio circulando por el llano lo tomamos con gran ímpetu que fue decayendo con el tiempo y sobre todo por la cuesta que nos llevaba a la pequeña montaña situada al norte y que posee unos cortantes acantilados impresionantes; es tan pequeña como subir a un décimo piso, pero por una sinuosa carretera rodeada de pinos. Al poco de enfrentarnos con la subida, pudimos comprobar como en una bicicleta de paseo sin cambios, o se gozaba de gran fortaleza física o se disponía de un método que aplicar al ascenso, como por ejemplo mantener un ritmo pausado y continuado, sin preocuparte tanto de lo que tienes delante, que era el que tenía P.L. y que nos dejó boquiabiertos por su hazaña, mientras los demás sufríamos lo indecible, con terribles dolores de piernas y falta de aliento, que nos obligó, por último, a subir andando. Este suceso me vino a enseñar en su día lo importante de dosificar el esfuerzo sobre la bicicleta siendo esto algo que requiere de un método a aplicar, manteniendo “un ritmillo”, cada cual el suyo, con el que no sufrir tantas penurias que al final acaban por minar la simpatía ciclista.
continuara...

martes, 13 de diciembre de 2011

Restaurante El Vergel, cricro-nica

Critica del Restaurante Vegetariano El Vergel, Pº de la Florida, Madrid


Habiendo comprado un cupón vía Offerum, de una cena para dos por 25 euros, nos decidimos a gastarlo en la noche de ayer 9 de diciembre.
Primero para quien no lo sepa, hay que decir que es esto de Offerum. Se trata de un portal de Internet que consiste en ofertar promociones variadas, desde un restaurante, una casa rural, un espectáculo flamenco, etc, en fin, muy variadas. Estas ofertas, las publicitan en su página o te la mandan por correo si te suscribes a ella y tienen un plazo de tiempo disponible para adquirirlas. Si uno se decide por cualquiera, hay que comprarla con tarjeta de crédito, más tarde te envían a tu correo-e un cupón, el cual hay que imprimir. Con este cupón, en el que indica el teléfono de el promotor y al que hay que llamar para solicitar la reserva, es el que se debe de presentar físicamente en el local en cuestión como pago, teniendo en cuenta que tiene un periodo de caducidad, vamos que hay que gastarlo en un plazo que dependen de las ofertas, el del restaurante era de dos meses, pero otros pueden ser para todo un año.
Llegamos e indicamos que veníamos de Offerum -conviene advertirlo pues realmente la atención es posible que se ciña a la oferta-. La nuestra incluía un menú para dos personas consistente en dos platos principales, y dos entrantes o de degustación, bebida (vino, cerveza o agua) pan y café o infusión y todo por 25 euros. Ya conocía el local, aunque no el restaurante, pues este se encuentra en la planta baja-sótano, en la superior dispone de una tienda de todo tipo productos que uno se pueda imaginar de el mundo de vegetarianos, macrobióticos, integrales, ecológicos, muy completa para, supongo, una ciudad como Madrid.
Nada más sentarnos y dejarnos las cartas sobre la mesa, nos asalto una señora que se presentó ante nosotros diciendo que echaba el tarot en una esquina, - esas eran otras cartas-, que si decidíamos hacerlo se lo dijésemos, que eran 10 euros, patatín, patatán. Me extrañó y me sorprende que se sigan mezclando este tipo de cosas como esta burda y pretendida adivinación y lo esotérico, con la alimentación vegetariana, no lo entiendo o, era casualidad.
Ya que no conocíamos el funcionamiento del restaurante, le preguntamos cómo al camarero, nos respondió diciendo que debíamos pedir dos platos principales, para que dependiendo de cuales eligiéramos, nos traerían otros tres de degustación, con los que nos sorprenderían, supongo que se debería a la conveniencia de la mezcla y no a dar salida a sus stocks ¿o si?
-¿Cuáles son entonces los principales y cuáles los entrantes? –pregunté mirando a la carta.
-Todos son principales- me respondió.
-¡uhnn! Vale.
De entre una musaka de verduras, una lasaña y una berenjena rellena de pisto, elegí a la berenjena. M. se decidió por unos espaguetis con salsa “al pesto” con albahaca.
Tras anotar nuestra selección se produjo una breve pausa, justo el tiempo de contemplar el local, el cual con una iluminación tenue que apagaban pañuelos y telas que cubrían las lámparas, dejaba ver unos muebles un tanto destartalados y usados, sin apenas elegancia, modernidad o gusto que los hicieran parecer atractivos, aunque si funcionales. Un detalle, las sillas colocadas a 45º del frente de las mesas. Sobre ellas una serie de salsas, para añadir a los platos, de soja, de módena, tabasco, aceite puro de oliva, etc, en abundancia y a nuestra disposición, lo que hacía preveer cierta generosidad en su proceder.
El vino, no era un uno cualquiera, se trataba de ¡UN CORUCHO! El particular, único y delicioso caldo de nuestro pueblo Cenicientos. ¿Porqué allí ese vino? Pues porque se trata de un vino que goza del sello oficial del consejo regulador de productos ecológicos, y lo que ello conlleva, igualmente de entre las virtudes de las que dice tener este local, es precisamente la de presentar productos ecológicos, y tener elaboraciones naturales, algo que pudimos comprobar en esta primerísima impresión que nos llenó de satisfacción, pues el vino lo conocemos sobradamente y sabemos de sus grandezas.
Sin grandes esperas, más bien con brevedad (podíamos decir que había media entrada en el local, en esta hora punta de un viernes, 22.00 hrs), nos trajeron los entrantes “sorpresa”,
1º Una ensalada bastante completa con un rulo de queso de cabra coronado con cebolla caramelizada y una salsa morada entre agria y dulce.
2º Dos pimientos del piquillo rellenos de setas, con bechamel.
3º Dos escalopines vegetales (de trigo) junto a dos croquetas de crema de espinacas acompañado de salsa de tomate natural frío.
El que es de natural gustoso de lo vegetal, como es el caso, puede decir que todo, todo estaba, muy bueno, hasta la parte de los fritos, sabiendo que esto es algo que se presta a las freidoras con su consiguiente aceite saturado de grasas y sabores extraños, que se resumen a… ¡fritanga!, pero no, los fritos conservaban su limpio sabor y gusto, además de texturas definidas agradables al paladar.
Con todo esto ya habíamos quedado ciertamente satisfechos, pero aún tenían que servir los platos individuales seleccionados por nosotros y sin mucho tardar…
Los espaguetis de M. muy abundantes y sabrosos, cubiertos por una capa trasparente de verde intenso con concentración de tono en los perfiles; mi berenjena rellena de pisto, con decoración de rosas de ensaladas de dos tipos, bastante aceptable, aunque no rellena, sino cubriéndola el pisto, se dejaba comer igualmente con deleite por primorosa y agradable.
El menú incluía café y postre. M. pidió una infusión y yo un flan de queso, que a pesar de estar sabroso y dulce con profundo sabor a queso, me resultó, cosa rara tratándose de un flan, espeso y empalagoso.
Salimos, yo al menos, un tanto “implao” (que se dice) pero, o debí tener buena digestión, o la cena en esencia fue ligera, pues al poco me sentí especialmente aligerado tras tal nutrida comida.
Tratándose de menú nocturno en un restaurante un tanto diferente pudiéramos decir que la cosa estuvo aceptable por ese precio, no hay que olvidarse que era ¡un menú! Incluso que parte de los platos ni siquiera los elegías tú, en fin… Puntuación: Seis de diez, en los alimentos. Cinco de diez, por el local, sus efluvios de incienso y corrientes de aire. Seis de diez, por la atención.
Creo que parece una buena valoración, pues salí satisfecho.
Rafael Cuevas.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El futuro es...el pasado

 El futuro es…el pasado.
 Si chico,  si alguna vez habéis oído decir aquello del futuro es vuestro, al referirse a quien  gozando de juventud se le vislumbra toda una vida por delante y lo que ello conlleva, a partir de hoy se podrá decir que ese futuro os lo están condicionando, y con qué condiciones podéis decir, pues con las del retroceso, la del mirar para atrás, la cerrar las puertas, la de poner trabas, límites, dificultades, no dar oportunidades al progreso, ese que tenéis la obligación de construir, vuestro impulso y la necesaria obligación de mejorar el mundo heredado os lo demandará.
Pero sabes chico, sabes cómo puedes empezar a cambiar las condiciones que te quieren forzar a combatir, pues empezando por eludir, evitar, desplazar, a quien quieren hacerlo, sumando votos que lo consigan, peleando por lo que se puede imaginar que nos va a perjudicar.
Hay que reconocer que en el momento político actual se prevé que se van a colocar en el gobierno de España los que sabemos y sobre todo, y esto es importante, gracias a los viejunos que son los que van a decantar la victoria hacia ese lado. Hay que agradecer a las encuestas que nos lo desvelen porque así sabemos como corregir la tendencia, y no es lo que tengamos en nuestra parte mucha capacidad de decisión gracias a nuestro voto, que es poco, reconozcámoslo, la fuerza si cabe viene por la vía del progreso debido, el que aportará la natural rebeldía de la juventud.

Porqué votarán al partido p. los tantos viejunos. Son gente comprensiblemente conservadora, condición que les da la edad, colocándola en otro tiempo que ellos entienden mejor por pura nostalgia. Gente a la que no es difícil manipularla dirigiéndola a base de miedos, temores y rencores (inmigración, inseguridad ciudadana) hacia la salvación de quien se ha vendido como salvador, buscando la tradición rancia como vehículo para sus planes. Gentes pretendidamente malvada y egoísta que no ve más allá de lo que les muestra sus televisiones manipuladas y no acepta lo que pueda haber de cohesión social en los logros conseguidos de beneficio general, tal vez por ellos mismos, a los largo de la historia; en fin, una suerte de apocalípticos que nos ha caído en desgracia.
Ya lo decía Umberto Eco en su libro Apocalípticos e integrados:
Los apocalípticos:
Apocalípticos son los que plantean un enfoque pesimista sobre los alcances de la cultura de masas, ya sea desde una postura conservadora o aristocrática, o bien progresista. Son aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en lugar de la guía autoimpuesta del intelecto iluminado. Siguen a una iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer al espíritu santo como la inteligencia de la que están dotados. Pertenecen a la vieja generación.
Y de estos hay muchos
Rafael Cuevas.

viernes, 21 de octubre de 2011

El Principio del Fin

Por fin un buena noticia
Efectivamente, muy buena noticia que recibí con indiferencia y escepticismo, no obstante el ambiente en el cual me fue desvelada no es muy apropiado para tales nuevas; el caso es quedé con un regustillo rumiante que me provocaba satisfacción, esto era así, porque empezaba a valorarla en su verdadera dimensión como algo positivo y muy importante, luego, no me era indiferente, es más, a nadie le puede resultar indiferente que la banda terrorista ETA, anunciase el fin de sus actividades violentas, y pienso ahora en la gente que realmente lo sufre, no en quienes  lo han sufrido como victimas que en su tragedia,  qué les importa ya estos anuncios, su vidas tuvieran un antes y un después que las sesgó. Estas ahora, en su devenir deambulan entre el odio y la rabia, el olvido y la sed de justicia. Los demás no podemos menos que consolarlas, entenderlas, respetarlas y construir un futuro con su presencia pero sin su rabia y su odio, no se puede añadir más odio al odio. Pongámonos en lugar de ellas, pero de verdad. Imaginemos que nos quitan, nos arrebatan a los seres que más queremos, con quienes compartíamos lo más grande, y los más íntimo y que además sabemos quien ha sido, son los mismos que, por si esto no fuera poco, ni nos reconocen el dolor, ni nuestra dignidad, ¿qué podemos hacer?, ¿qué puede hacer la sociedad por nosotros que les reclamamos ayuda y solidaridad? La democracia es generosa y en su medida, justa, y esta deberá tener los resortes que canalicen este problema peliagudo

Pero, qué duda cabe preguntarse cuando aquel que tenía la pistola apuntándonos, la enfunda y, marcha andando de espaldas sin perdernos la vista hasta desaparecer. Y digo esto porque la primera consecuencia es que nos quedamos aliviados, al menos hemos salvado algunas de nuestras cabezas y con un poco de suerte, si esto sigue así, el miedo producido perderá intensidad y podremos desenvolvernos sin agarrotamientos, ataduras o escoltas; entonces ¿acaso no era eso lo importante? Sinceramente sí, entre otras cosas porque a partir de ahora, sin la amenaza constante, se puede empezar a construir el espacio de convivencia de acuerdo a los principios democráticos, pero…, todavía hay mucha tela para cortar.
Leyendo el comunicado de ETA, además de breve, se aprecia una falta de nobleza y honradez, es como que la prosa etarra conjugara con sus acciones, esta es, la de los verbos, desafiar, y mal intencionar, pues primero no es capaz de reconocer su daño que han provocado y segundo, del escrito se trasluce que su absurda lucha ha merecido la pena para desembocar en este punto concreto, es como que todo estaba bien hecho y dirigido hasta llegar al momento de su renuncia. Esta manera de entender su actuar no puede ser otra que la de una mente perversa capaz de tal pensamiento y no es porque no lo entendamos, que sí, es porque al entenderlo lo interpretamos como se nos muestra. ¡Terrible!
Pero…, el comunicado sí algo tiene de bueno: la explícita renuncia a la violencia.
No vamos a fiarnos de tales impresentables, es cierto, con su jugada estratégica nos quieren engañar, pero por esta vez ¡sí!..., vamos a dejarnos engañar si su comunicado se verifica en la realidad. Y lo vamos a hacer como demócratas que somos, esos que aceptamos a contrarios o a viles, siempre y cuando juguemos todos con las mismas cartas y las mismas reglas, la de una constitución y una realidad europea. A partir de ahí, el presente cambiante e interesado, será el que vaya definiendo la propia historia.

 RfCs

domingo, 2 de octubre de 2011

Tacones

Es difícil por no decir imposible establecer criterios de autoridad de algún tipo ¿o no? Uno opina en base a su propio entendimiento y su conocimiento del mundo y a no ser que el reconocimiento sea aceptado por otras partes receptoras de una manera natural, sin presiones, sino tan solo con convencimiento, no se le dará su debido valor. Esto es algo difícil que suceda en este “siglo XXI cambalache problemático y febril” http://www.todotango.com/spanish/las_obras/Tema.aspx?id=T9lldaeHiig= en el que es lo mismo un burro que un gran profesor, o lo que es igual, que lo que se diga obedezca a una ocurrencia, o se deba a algo meditado y razonado, evidentemente las dos cosas no tienen el mismo peso específico, aunque ambas sean merecedoras de respeto.
Lo que pasa es que todo el mundo utiliza estrategias de convencimiento de todo tipo, incluso desde manipulación hasta el fraude ¡que le vamos a hacer…! ¡Çe la vie!
Entonces, como ya decía la canción, “Ahora vengo yo…” para decir simplemente lo que pienso, que no es otra cosa que: lo desnaturalizado no puede ser modelo ni estilo de vida.

Que si…, que ya sabemos que cualquiera puede hacer lo que le apetezca y que una mujer lleve tacones por que diga que le gusta y se sienta bien no se le puede condenar, pero, al menos, se puede decir lo siguiente:
Cuando veo a tantas mujeres andando por la calle, en un acto de normal desplazamiento y lo hacen subidos en una tortuosa plataforma, que se les clava en los talones y les curva la espalda desplazando su peso sobre los dedos comprimidos al sujetarse en la propia carcasa de la plataformas, llámense: zapatos de tacón, no puedo menos que lamentar su suerte y sorprenderme de su capacidad de sufrimiento asumido. Están oprimidas y tiranizadas por una estética que presenta a la mujer sobre esos alzos como a alguien más deseada, más estilizada y casi por ello, se supone que con mayor autoestima. ¡Gran error! Como uno más de tantos que nos dictan las modas, depilación, tangas, maquillajes, peluquerías, etc. que convierten a la mujer en un ser torturado constantemente para alcanzar estados de bienestar personal y que acaba creyéndose Ella misma, como algo natural o de su particular idiosincrasia.
Hartos estamos de comprobar que la vida no es así, no es esto, aún a pesar que ciertamente si se consigan estados de satisfacción, (sentirse más guapas, más admiradas, con mayor alcance social por sus mayores posibilidades de ofrecimiento y conquista, puede que incluso autoestima) aunque estos se deban a un malestar o incomodidad que se debe superar y que no nos colocan en la realidad de la vida, la de su naturaleza íntima.
Épocas pasaron en las que la Mujer se liberaba de su tradicional opresión machista, y lo hizo fundamentalmente, gracias a la incorporación al mercado de trabajo lo que supuso la propia capacidad de manutención y por lo tanto de su propia redefinición después de tanta dependencia y sumisión. Gracias a ello podía conseguir quitarse de ataduras y rémoras misóginas que las tenían tiranizadas y… ¿qué pasó…? Pues que tras un tiempo de fiesta y reformas se fue perdiendo fuelle de lucha y, arrollados por el pensamiento único, todo aquello no fue más que un espejismo, o un apropiamiento de rancios feminismos que acabaron por estar mal vistos y volver a comulgar con las ruedas de molino de más y más tiranías para la mujer, en las que parece encontrarse cómoda.
Cerca de mi trabajo hay un Colegio Mayor, de exclusividad masculina, de esos que sus residentes necesitan tener un altísimo nivel económico para poder costearlo mientras realizan sus estudios universitarios. Cuando les toca, realizan unas fiestas a las que acuden multitud de chicas, todos (ellas y ellos) en edad de merecer. Habiendo de todo, o sea sin generalizar, resulta patético ver el síndrome de cenicienta de muchas de las invitadas con tacón y sus aparentes aires de conquista salidorra. En estas actitudes se pueden comprobar a que niveles se queda la Mujer de esas pretensiones, que no deja de ser otro que el le han impuesto en esos fines. A todos nos gusta estar guapos y si tuviéramos que acudir a algún lugar con ánimo conquistador, seguramente mostraríamos nuestras mejores galas, como ha venido haciéndose siempre a lo largo de la historia de la humanidad, pero como esta ha sufrido una trasformación profunda, a día de hoy solo debiera de valer lo que nos naturaliza, sin sufridos postizos, tal como se es. Eso sería lo ideal.
Claro, que la que se “ligó” al futuro abogado, piloto o arquitecto de familia bien, dirá sin soltarlo: ¡A mi plim!


Rafael Cuevas 

lunes, 29 de agosto de 2011

Acetre en Folk Plasencia 2011 (También aquí)

La noche llegó como llega cualquier otra tras el transito del día, aunque en este caso esa mañana calurosa y luminosa tuvo la particularidad de consistir en un placentero viaje que incluía el recorrer la región de la Vera, parada en Jarandilla (magro y botellín) y la llegada a Plasencia, al Hotel, recorrido por las calles intramuros de la ciudad sorprendentemente monumental, y todo con un regustillo de saber que con ese deleitoso paso del tiempo nos íbamos acercando a la hora programada para el concierto de Acetre en el Festival Folk de Plasencia 2011. Yo ya me encargaba de irlo casi pregonando en cualquier ocasión que se presentaba, que si a la recepcionista del Hotel, los camareros varios, en la oficina de información y turismo... ¡qué coño! Hemos venido al concierto. En realidad puede que una de las razones de estos festivales sea la promoción turística y al menos en nuestro caso se ha visto correspondida. Henos aquí pues, gastando nuestro dinero, en todo, menos en el propio concierto que… ¡ERA GRATIS!

La noche…, muy calurosa; el lugar…, La Torre Lucía, una especie de patio de armas de un castillo rodeado de muros y torreones; la brisa…, desaparecida, lo que convertía la platea en horno aderezado de ganas de disfrutar con la música que presentíamos inminente, eso sí, antes tuvimos que aguantar a un primer grupo, gallego él, y digo aguantar pues creo que el estilo que practicaban resultaba un tanto sufrible. Consistía en una especie de folk deconstruido, o folk progresivo, o free folk que es probable tenga grandes componentes de estudio e innovación y algún día pueda tenerse como referente, pero de muy difícil escucha y atención, más bien chirriante al incluir entre sus instrumentos a la odiosa Zanfona, no eran momentos esos de interiorismos profundos y complicaciones intelectuales. La noche invitaba al movimiento, al baile, a las palmas, al coro ameno, al movimiento. Una noche de verano mágica de acción alineada con un sonido tradicional cercano y conocido. Acetre nos introduce en la fascinación gozosa de su música como quien no quiere la cosa, es fácil dejarse caer. La presentación de su nuevo disco, que tuvo especial protagonismo en el concierto, alternaba con sus reconocidos éxitos y ya vamos viendo como se manejan en los tiempos de un concierto, con maestría, no obstante, son muchos años en el candelero y, muy pocos serían los que podrían presumir de tan longeva carrera, que ellos llevan con renovados bríos, discos, conciertos, canciones, integrantes, instrumentos y lo hacen acompañados de la mano con la propia vida que transcurre con su tiempo sin olvidar el pasado, tal vez sea por eso por lo que nos vienen a parecer tan cercanos y sencillos: tradición y presente, la tradición no tiene dueño y el presente tampoco, a todos nos pertenecen. Ese presente acompasado con el sonido Acetreño, ya convertido en ayer, lo llevamos ahora en nuestros corazones sabiendo que lo bueno y lo bello va con nosotros.
Rafael Cuevas


Esta primera parte del vídeo pretende mostrar un tanto, cierto ambiente de por Plasencia y termina justamente cuando empieza el concierte de Acetre.



A continuación la 2º parte del vídeo que es realmente cuando comienza el Concierto:



y por último la 3ª parte que es el final real del concierto y un pequeño extra final.




por Rafael Cuevas

domingo, 21 de agosto de 2011

Topo - La Catedral







La catedral flota en el espacio
y miles de naves acuden, en peregrinacion
se ha producido un milagro 
ha vuelto a encenderse el sol

Aguardamos el momento 
el gran sacerdote nos dara su bendicion
los vendedores religiosos nos abruman
con sagrados recuerdos de plastico
el precio de la voluntad son cien mil
con derecho a vela de neon




Depronto el aparece en un brillante balcon
viste traje de a paca, corona de rayo laser
teneis que seguir confiando en mi
si quereis ganar la eternidad
teneis que hacer voto de fe
y volver cada año a esta catedral

Nos han dicho muchas cosas mas
y tuve que salir huyendo de alli
el sol ha vuelto a brillar 
y nada tuvo que ver
el gran sacerdote y su catedral






jueves, 16 de junio de 2011

CALLOS Y JOYAS

Sinceramente no he leído ni escuchado ninguna propuesta del movimiento 15 M que no sean los eslóganes o frases mas o menos ocurrentes a las que cualquiera se sumaria:¡no nos representan! ¡Democracia real ya! ¡No soy antisistema el sistema es anti yo! ¡Banqueros ladrones! Etc, etc…, perro sin embargo me siento absolutamente identificado, incluso cómplice, con el movimiento y, curiosamente cuando más me siento integrado en él, es cuando empiezan a despotricar atacándolo  los que quieren degradarlo, minusvalorarlo y ensuciarlo; además esos agravios suelen venir por aquellos de corrientes de pensamientos liberales, con mucha carga de moralina, aburguesados, propios de esa derecha retrógrada y reaccionaria que contempla la vida desde su confortable sillón, o incluso lo que es peor, de los que han sido abducidos por ese torbellino ideológico sin tener, a priori, ninguna posición de privilegio que deban defender parra conseguir un claro beneficio personal y golpean sus callos de labor con aplausos en el gallinero, a la vez que con los que agitan sus joyas en el jolgorio de celebraciones derechistas.
¿Ejemplos…? ¡Muchos!... el heterosexual convencido que repudia el matrimonio homosexual… ¿porqué? ¿qué le importa, gana o pierde en ello?; el trabajador que apenas alcanza a llegar a fin de mes y que dirige su voto a quien le va a cobrar su sanidad o va a retrasar su atención, en una clara tendencia a convertir la sanidad pública en una simple beneficencia; lo mismo con la educación de sus hijos… etc.
Mal se ha hecho en establecer el debate político siempre a la defensiva, con vistas a sacar partido de los errores ajenos. Se equivoca siempre el que gobierna, quien no lo hace solo tiene que sentarse a esperar para lanzar las puyas, con error o sin él, siempre les valen.
El caso es que este país puede que no haya estado a la altura de las circunstancias de la progresía debida y hay quien quiera por interés o desconocimiento volver a la caverna, o incluso, como en día pretendían los Carlistas, una vuelta de la inquisición como representación de un control sobre la sociedad.
Los adalides del liberalismo esgrimen sus colmillos en periódicos como El Mundo, dispuestos a lanzarse al cuello del más pintado, aún a pesar de perder los papeles en el intento.
Isabel San Sebastian en su columna del día 16 de junio de 2011 en la que mostraba su apoyo al orden que ella defiende, ataca a los indignados 15M intentando desposeerlos de alguna legitimidad, llámese moral o legal, sin caer en la cuenta, o puede que dejándose llevar por una insana insidia, en que ella misma está justificando lo que está criticando, y lo hace cuando en estos términos habla del ataque (que no fue tal ataque sino una increpación y una salida de tono de algún elemento descontrolado, que de todo hay. En el mismo periódico se reproduce una exquisita crónica de lo sucedido) a Cayo Lara, coordinador de IU:
(…) cuya hoja de ruta consiste en acosar e insultar a ciertos políticos (claro que a tipos como Cayo Lara le está bien empleado por intentar subirse al carro)…


Se está refiriendo a los sucesos provocados por los manifestantes afines al movimiento 15M cuando insultaron y, o acosaron a ciertos políticos de su afinidad ideológica y lo que le sucedió al coordinador de izquierda unida.

Sin comentarios…bueno sí, uno, hay que joderse como afinan los hilos cuando de lo que se trata es de arrimar el ascua, claro que como todo les sale gratis y todo vale, ahí están otros para echarles las culpas de todos los males.

Rafael Cuevas.