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viernes, 5 de octubre de 2012

Ya no me tumbo en la hierba




Hierba de un parque cualquiera




El caso es que el otro día circulaba bicicleteando camino del trabajo, con un poco de tiempo más de lo normal, ya cerca, en el parque de la bombilla para ser exactos, caí en la cuenta...


Ya no me tumbo en la hierba
A escuchar viejas canciones
Me pregunto por las causas,
No encuentro las razones

Ya no paro en el camino
Si las prisas hoy me arrastran
Todo me lleva al destino
En que las costumbres cambian

Y cambian de qué manera
Que no encuentro parecido
Son los tiempos pasajeros
Las costumbres van con ellos

RafaCuevas

lunes, 25 de junio de 2012

Elogio de la bicicleta (un capítulo más)


Un día de fiesta por la mañana me dirigía al trabajo, sería como las diez horas aproximadamente y se respiraba en el ambiente ese cierto frescor tempranero tras unas jornadas lluviosas a pesar de lucir radiante el sol que se intuía podría llegar a calentar cuando avanzase más esta jornada de mayo, porque de momento, al deslizarme por las cuestas abajo entre la poca ropa de abrigo con que vestía me recorría un biruji que me obligó a parar y sacar el corta vientos de entre mi equipaje, algo que agradecí de inmediato y me hizo preguntarme por qué no lo había hecho antes, aunque ya tenía la respuesta:  luego me acaba sobrando…; es lo que tiene ir en bicicleta, es muy complicado acertar con el grado justo de abrigo, dado que por el hecho de tratarse de la realización de un cierto ejercicio físico se consume energía y parte de esta se transforma en calor, luego sudor, y si encima se añade al cuerpo ropa que no deje escapar ese calor, pues más sudor, pero en fin…, el caso es que iba paseando en actitud bici-lenta y observando…

Los que esperan el autobús me ven pasar y recorren con la vista acompañado con el semi giro de cabeza mi pasar por delante de ellos. Cuando se está en una parada de autobús todo es susceptible de ser mirado, ¿qué otra cosa se puede hacer? Yo por mi parte pienso que quienes quisieran bien pudieran seguir mi ejemplo y dejar plantado el odioso y caro transporte público. Quizás algunos de ellos me mirasen con una envidia no correspondida.
Varios paseantes de perro parece que se han juntado para realizar una cagada conjunta, de perros se entiende, así mientras los perros cagan, ellos conversan, tal vez después queden para tomar unas cañas o incluso para la cagada de la tarde.
Se nota, se nota que es festivo pues uno está acostumbrado a circular por este entorno de la casa de campo en días no festivos y en estos no se ven tantísimos corredores, paseantes y ciclistas. Imagino que muchos de ellos circularan por caminos internos lo que provocará un arrasamiento de los mismos por lo que no es raro ver los tantos senderos y caminitos convertidos en una extensa red de circuitos invasiva, tanta humanidad acaba con todo.
Lo que pasa es que yo voy por carretera y por ella es donde veo a los ciclistas de todo tipo. Uno de ellos con el que me cruzo, le veo excesivamente subido en el sillín, pero tanto, tantísimo, que le obliga a llegar al pedal casi de puntillas; éste pensará que no importa con tal de ser el que más estiliza con altura su culo sobre el sillín de la bicicleta, o puede que tenga algún problema en la rodilla. Otro sin embargo, lo lleva muy bajo y el pedalear le obliga a doblar en exceso las piernas, algo que no permite aplicar la fuerza necesaria de una manera más natural y que ambos de seguir así, conseguirían lesionarse en algún lugar, aunque sólo fuese una contractura.
Lo que me extraño, fue contemplar al ir acercándome a un trio ciclista, pero esta vez andando y, que uno de ellos avanzase empujando dos bicicletas, una en cada mano, mientras a su lado caminaba otro tipo; como es natural tiendo a interpretar la realidad a pesar de aparentemente no ser interesante, es tan simple como que en ese momento observaba la vida, pensé: -será que va hablando por teléfono, si ya, pero…, ¿por qué no empuja él su bici?, será que es un grupo compañeros de trabajo en el que es el jefe y se lo ha solicitado a su subordinado…, ¡qué triste es la sumisión laboral!...- en estas, me iba acercando y pude ver su pálida cara compungida y andar pesaroso, con su mano derecha introducida entre la ropa como tocando el corazón que se le habría disparado o colapsado, ¡esa era la razón!, le había dado un jamacuco y se dirigían al hospital que estaba cerca. Conclusión: hay veces que la gente se dedica a realizar esfuerzos físicos a los que no están acostumbrados y sufren desfallecimientos o malas respuestas de sus cuerpos y nadie nos podemos librar de esa posibilidad.
Prima la licra en este mundo de globeros con gafas con aspecto de guardaespaldas. Todos tan arregladitos, tan profesionales, con esas ropas específicas de marcas y publicidad chillonas, sus mochilas bidones a la espalda, sus cascos, algunos con su pañuelito a lo Pantani debajo, que queda tan mono; qué le vamos a hacer, es lo que hay, y de alguna manera hay que salir, ¿pero así…? ¡Nunca! Y mira tú que yo también practico la bici deportiva pero es que esta uniformidad es que no puedo con ella.

domingo, 6 de mayo de 2012

Fue como un sueño, un mal sueño


Como tantas veces en sus ciclos de sueño, aunque últimamente permaneciera la inquietud como postura dominante, Carly repetía con ensoñaciones próximas a una aparente veracidad lo que le había afectado, sin saber muy bien porqué. Tal vez se le fijara en el subconsciente y cobrara caprichosa presencia, son las cosas que tiene el subconsciente, vive libre y alegre, viene y va cuando le cuadra. Esa noche parece que le dio por venir ¡y de qué manera!, trayendo escenas en las que presenciaba, reviviendo, los sucedidos. Un salón de bar, no muy grande con una rojiza luz cálida y leve, como de velas, aunque suficiente para iluminar a todos, contenía a un grupo de gente, unos diez o doce, en una aparente arenga, en la que se repartían los papeles para una persecución, armados y seguros. Demasiada gente para RAY que buscaba con un insólito y suicida atrevimiento la culminación de su venganza. Antes pudo comprobar con sus propios ojos como a su amigo, quien él mismo había involucrado en los designios de la fatalidad, a base de torturas, aquellos que ahora se encontraban en el interior de aquel estrecho bar le habían quitado la vida y le mostraban para su escarnio, erguido en un ridículo ataúd como insolente muestra de consecuencias ante futuros posibles desmanes de otros; qué era aquello sino una terrible demostración del poder y la manera de ejercer su domino, algo que  RAY  no estaba dispuesto a aceptar y se enfrentaba con orgullo y valor suicida, él sabía que hay veces que poco o nada importa la vida propia. Gracias a ese convencimiento se le otorgaba su hándicap de ventaja a sus violentos encuentros, formaba parte de su ser, de su historia, que en ese momento preciso estaba dispuesto a reconstruir de nuevo, tras su huidizo paso por la serenidad de una familia, la que le había alejado de su mala vida. Pero todo se había venido abajo, ahora sus circunstancias se lo demandaban, aquello era morir o morir, sus grandes valores arrastrados por la afrenta estaban por encima de su vida. A su favor, la sangre fría, su dominio atrevido, su aparente seguridad, su historia, su prestigio, su todo o nada; en su contra, doce contra uno; suficiente desventaja para prever su final.
Un visible rifle de dos balas rompe la atención en el bar, que ahora se dirige a un solo punto: la boca de ese cañón, que lentamente escudriña a quien destrozar el pecho. Con inquietud la línea recta que busca destinatario de la bala pregunta en su vaivén por el dueño del bar, que se acerca inocente, es el único desarmado, pero no es tiempo para noblezas, no hace falta apuntar, la presa está cerca, aun así, como regocijándose en la ejecución apuntando con exactitud le dispara a boca-jarro en el corazón. RAY no da explicaciones de nada y busca con su cañón de nuevo a Littlle Johnny a quien no conoce, de la mortal amenaza se apartan como aclarando el camino para llegar a la siguiente víctima, que se presenta como tal. Littlle Johnny es valiente como RAY, pero son dos fuerzas contrarias de la que sólo una podrá salir victoriosa.

-¿Por qué has matado a un hombre desarmado?
- ¿no era el dueño del local?
-¡Si, pero no llevaba armas…!
- Aquel, quien exhibe a la puerta de su bar a mi amigo de esa manera, debería de estar armado…
Littlle Johnny, entonces, se le acerca enfrentándose a él, diciéndole:
-Usted es Ray Mannie de Missouri, el asesino de niños y mujeres...
-Así es...
-solo le queda una bala, ¡chicos!  Cuando me dispare a mí, lanzaros a por el - dijo vehementemente agitado y con las manos a punto de desenfundar su pistola. Parecía tener un improvisado plan por que salir airoso de la imposible situación de un rifle apuntándole a dos metros de su pecho. Ray se concentraba en apuntarle despacio como quien goza el momento de su terrible venganza, seria y segura. No lo duda y aprieta el gatillo, pero la bala no sale. Es el momento de que la jauría humana se abalanzase sobre él, a la vez que todos sacan sus armas. Con seguridad da un paso atrás doblando una rodilla mientras le lanza el ya inútil rifle a la cara de Littlle Johnny, esto es algo que despista lo suficiente a todos  para que RAY eluda la primera avalancha y le sirva para desenfundar su pistolón y escupir certeros disparos que eliminan a los ahora sorprendidos adversarios. Primero a Little Johnny, que cae contundente en el centro, seguido de otros cuatro más. Mientras él sabía dónde disparar y donde protegerse, los demás  buscaban inútilmente a su oponente, que con seguros disparos y movimientos los eludía.  Alguna bala, no sé si perdida o intencionadamente dirigida, traspasó el papel donde esto escribo, llevando a su paso letras que eran recuerdos, que se estaban grabando en tiempo real. De la televisión brotaban, vísceras arrastradas por trozos fundentes de plomo despedidos por enrabietados golpes de gatillo.
Hubo una pausa repentina para este intenso y efímero momento; ya no eran doce sino siete los que veían la efectividad de RAY, que había terminado con su líder y sus más bravos compañeros. El miedo los agarrotó, ellos no eran asesinos, sino simples vecinos airados, que temían por sus vidas, si sus razones se hubieran armado de ventajas hubieran seguido adelante, pero la situación era la misma que antes de las cinco muertes. Ray advierte a los temerosos de su final, estos vencidos bajan las manos y tiran las pistolas al suelo, no tendría sentido llegar a lo mismo, no hay sacrificio posible y salen asustadizamente arrastrados del sitio en el que se había desencadenado la sanguinaria masacre. Ray, recoge un rifle del suelo y se acerca a la barra, busca una botella de Whiskey dando la espalda como si ya nada le importara, ni su miedo, ni su rabia, a la consecuencia de su ira desparramada por el suelo. Se sirve y se bebe dos vasos con tranquilidad, pero…, Littlle Johnny mal herido intenta desde el suelo levantar la pistola que tiene en su mano, Ray lo percibe, da un rápido giro y le pone su bota en el antebrazo para impedírselo, a la vez que le apunta con la pistola que contiene la única de las seis balas que le quedaban en ella. Le apunta al pecho de nuevo y le dispara sin dudar. Mientras sale del local, va relatando por la calle a viva voz lo que les pasaría a quien se atreviera a impedir su huida. Hay entonces, quien semi oculto en una calleja le tiene a tiro, en el punto de mira, puede dispararle, no lo hace…
Para, total, llegar a verse arrastrado a la soledad huidiza del tiempo que se va, nos lo dice el  crepúsculo enrojecido por un sol decadente, él ya lo sabía, era la base de su última demostración de valor, su brevedad, es su resignado triste final.
Rafael Cuevas

lunes, 9 de abril de 2012

ELOGIO DE LA BICICLETA 2ª entrega

11
Sería por proceder, haberme criado en un barrio que se tenía por ALTO, y que efectivamente lo era, lo que por otro lado quiere decir que tenía muchas cuestas, ese gran enemigo ciclista; tan es así, que en cierta ocasión me vi descendiendo por una de ellas a una velocidad que aumentaba directamente proporcional con la longitud de la misma, sin oír los gritos y carreras de mi hermano tras de mí. Bastante tenía yo con mantener el equilibrio, que entonces era a lo único que prestaba atención, lo que me despisto, por un lado de no apretar el freno y por otro de no dejarme caer escorado, lo que hubiera evitado el aumento progresivo de la velocidad y por lo tanto la fuerza del impacto que veía inminente al acercarse el muro, la pared, de ese bar de la esquina (El Paleto de Ávila) con el que medí la dureza de mi cuerpo y que no fue mucha a tenor de los dolores, los llantos, los chichones sangrantes con los que fui llevado ante mi Santa Madre y que una vez más me recibió en su seno y calmó mis pesares. Fueron los albores de un aprendizaje que entraba con sangre dado que, ¡chico…! que complicado era aquello de guardar el equilibro en la bicicleta, si además hay que estar pendiente del freno, dar pedales, cambiar de dirección…

12
Aún recuerdo el día en el que nuestro querido J.A. llegó a nuestra casa del pueblo y asomo el pescuezo a la nave donde guardamos las bicicletas, ante la contemplación de las mismas, exclamó: -¡pero que tenéis aquí!, ¿un taller clandestino de bicicletas?- Lo cierto es que en esa nave se acumulaban ocho o nueve de ellas, aunque no todas eran nuestras, “lomenos” cuatro pertenecían a los vecinos y sus hijos, pero es cierto que sorprendían tanta cantidad juntas en un cuarto tan pequeño y su reacción, como tantas que el tiene, fue muy graciosa, de la que me acuerdo a menudo.

13
Había en mi padre algo de ciclista que yo nunca conocí, o al menos no lo pude ver contemporáneo a mi infancia, pero él venía de un pasado en el que la bicicleta había tenido importancia en su vida como en la de tantos hombres de su generación en edad de circular, allá por los años 50 y más; yendo él a parar en su servicio militar en el Regimiento Cantabria 39 ubicado en Toledo y convertido en ciclista por el cuarenta y tantos, donde entonces tendría tanto que capear en esa infantería ciclista. Contaba mucho la anécdota de cierto día en el que tras mucho pedalear pararon a descansar en una sombra, incluso echaron una cabezada de sueño. Por último tras el relax al haberse quedado fríos, intentaron volver a tomar las bicicletas, esto les resulto casi imposible al habérselos agarrotados los músculos, cosa que sucede normalmente si antes no se ejecutan unos simples ejercicios de estiramientos y que por aquel entonces puede que se desconocieran de la práctica deportiva.

14
Animado por P., mi hermano pequeño, realicé la mejor inversión económica que he podido hacer en mi vida: adquirir una nueva bicicleta. Fue en una gran superficie comercial, me costó treinta mil pesetas. Una Conor gris que incluía en el bajo de la botella de agua, a modo de camuflaje, un conjunto de herramientas ciclistas. No se puede decir que fuera de las primeras mountain bike que se empezaron a ver por aquí, pero sí de las segundas, por lo que se puede interpretar que no fui pionero, aunque sí seguidor inmediato. No sé cuantos kilómetros pude realizar con ella durante los aproximadamente veinte años que me duró hasta que me la robaron de el garaje en la que la guardaba, pero estoy en condiciones de decir que seguramente han sido los más deliciosos, dado que fue con esta máquina con la que pasee a mis hijos en su más tierna infancia, montados en el artilugio que fabricamos para poder transportarlos con seguridad y, ahora que caigo, no he vuelto a ver por ningún lado. Se trataba, en su primitivo y primer proyecto, de un soporte sujeto a la barras del cuadro, coronado por una especie de caja, acolchada en la base de sentarse y formada por barrotes de madera que era donde se introducían los niños. Este, al estar delante de mí y casi abrazado al mismo mientras se agarra el manillar, aportaba una seguridad y confianza extra que me hacía pasearme con los niños, por cualquier sitio lleno de orgullo y satisfacción, a pesar de verme obligado al pedalear a abrir un tanto las piernas. Tan a gusto debían de sentirse ellos montados en aquello que había veces que en algún largo paseo, hasta llegaban a dormirse –eran pequeños- de tal manera que debía de irlos sujetando al dar sus cabezadas somnolientas. A medida que iban creciendo estos ocupaban otro espacio en la bicicleta, que era el trasportín trasero y no fueron pocas las veces en los que con ambos, -uno, el pequeño, delante y el otro mayor, atrás-, recorrimos juntos deliciosos trayectos ante la admiración y sorpresa de quienes nos cruzábamos.
15
Muchas veces he recorrido el trecho que nos separa de la peña de Cenicientos con el pueblo, aproximadamente cinco kilómetros y medio, eso sí, todos de ascensión, con algunos tramos de terrible cuesta empinada, entre el  17% y el 20 %, que para quien no lo sepa, quiere decir, que en cien metros lineales, se ha subido diecisiete o veinte verticales y que hasta los puertos más duros de cualquier prueba ciclista, ninguno pasa del 18% ó el 20 %,, aunque claro, llevando a sus espaldas unos cuantos kilómetros más.
Bueno el caso es que, -pongamos-, decenas de veces que la he subido, he disfrutado como un “enano” y que me ha pasado de todo –imagínate tú-, he pinchado, me he caído, me he cruzado con jabalís, con un ciervo, serpientes, con un amigo que hacía mucho que no veía –sorpresa-, me ha llovido, tronado, nevado, asfixiado de calor, anochecido, he contemplado un mar de nubes, cruzado con una montería, he visto florecer las hojas y verlas caer, derrapado, grabado en vídeo, en audio, fotografiado, bañado, embarrado, he oído en el mp3 cientos de canciones, otras veces, miles de sonidos camperos, me he sentido absorbido por la acústica, he tardado mucho y poco, siempre me he negado a poner el pie en tierra por despacio que fuera, pero muchas he tenido que hacerlo, me he cruzado con gentes y ciclistas que subían o bajaban, con montañeros, excursionistas, con moteros, con quad-eros, a caballo, en camión, en todos terrenos, andando y corriendo, con mis entrañables paseantes de siempre, conozco cada curva, recodo y distancias con asombrosa precisión, donde hay agua, crecen setas, orégano, los caminos adyacentes, en fin, está claro.


jueves, 8 de marzo de 2012

PARA TI, que solo tienes 18 años cumplidos...

Este pasodoble de la comparsa La Serenissima, de Juan Carlos Aragón, lo he tomado prestado para dedicársela a quien él sabe, a ver si así se enfrenta con una verdad reconocida desde tantos sitios y personas, en este caso el genial compositor de esta comparsa lo afronta desde el humor y el "cashondeo" propio de los carnavales de Cádiz pero no descuida el mensaje, es más, lo reafirma. 
El vídeo esta tomado del igualmente grandioso y digno de agradecer cuenta de youtube de 71javier, hay que visitarlo para poder apreciarlo.
Por mi parte, simplemente lo he subtitulado, y aunque en los subtítulos esta transcrito lo que se canta en este peculiar y genial lenguaje italo-gaditano, creo que se entiende perfectamente lo que se dice
Pues eso, para ti...
RfCs.


miércoles, 15 de febrero de 2012

ELOGIO DE LA BICICLETA

Elogio de la bicicleta
1
No le tengo cariño a la máquina, es más, me parece ridículo quien alardea de hacerlo y hasta le pone nombre, porque una de dos, o se tiene tanto corazón que es capaz de abarcar con ternura y cariño hasta las simples cosas o, se es un imbécil triste desgraciado que vuelca sus frustraciones en semejantes demostraciones de afecto, y en ambas hay algo que chirría. No se le puede coger cariño a una máquina si anteriormente no se han dado muestras de haberlo vertido en exceso hacia sus semejantes y como esto nunca es posible, lo otro no es sino una perversión del personal mundo de las emociones con lo que uno se interrelaciona. Dejémonos pues de alardes de tal índole y vayamos a la realidad de la relación hombre-bicicleta que no es otra que la que se tiene con una herramienta que dispone de unos cuantos mecanismos sencillos y cuya función es la de servirnos de vehículo para desplazarnos y trasportarnos de un lugar a otro, donde esa herramienta en cuestión debe de estar ajustada para que de acuerdo a nuestras exigencias responda con precisión.

2
La cosa cobra una especial dimensión cuando saliendo de lo estrictamente mecánico y físico de la relación, se alcanza estados relativos a las percepciones y emociones personales del ciclista, sirva como ejemplo retrotraerse a la infancia, cuando la bicicleta representaba diversión.
Es cierto que en tiempos pretéritos se disponía de un ímpetu, un impulso vital que traíamos “de serie” junto con la capacidad física. Nadie nos enseñó a manejar con corrección a la máquina y recuerdo aquellos despropósitos, como la imposible relación plato-piñón subiendo la cuesta y su consiguiente suplicio y aborrecimiento o, las incómodas posturas con las que circulábamos que nos habrían provocado insufribles lesiones de por vida si las tuviésemos hoy, pero aquellos eran tiempos en lo que lo importante eran otras cosas; quien tuviera una bici tenía una joya, pero no se sabía que esta era un diamante en bruto. Tal vez por eso se produjeron en quien no supo verlo desafecciones o no se supo valorar su grandeza intrínseca.

3
El otro día coincidiendo con una serie de circunstancias adversas tuve que dejar de lado mi habitual rutina ciclista con la que vengo disfrutando de un tiempo a esta parte y sentí una incómoda sensación cuando me vi relegado al prosaico mundo de los viandantes en el que con la lentitud de los pasos propios de caminar, debía recorrer una aburrida ruta; qué aburrido, pesaroso y vulgar me supuso ese trámite de respiración pausada. Algo que me reafirmaba en mis convicciones bicicleteras.

4
Cuando uno se eleva un tanto sobre el suelo, (muy poco, escasamente medio palmo) y encima al alzarse planta su entrenado soberano sobre un sillín, ve las cosas de diferente manera.

5
Para esto de la bici habría que empezar por tener un cierto estado de forma, el cual no sabría decir si para alcanzarlo ha resultado muy costoso o no, pues, este parece diluirse en la cotidiana rutina que lo mantiene. Lo que si se puede decir con rotundidad es, que el haber huido del vicio del tabaco ha resultado ser de imprescindible importancia para ello; siendo esto algo parecido a romper esa bola cautiva que arrastra un preso y le mantenía hasta entonces limitado en sus movimientos. Bien es cierto que desde la óptica del quien sólo alcanza a ver el horizonte desde la llanura no es nada parecido con lo que lo logra ver desde las cumbres.

6
Algo muy a tener en cuenta cuando se decide el uso de la bicicleta como vehículo es la disponibilidad de su presencia, esto es, el tenerla a mano. Nada nos desanimaría más que el ir a buscarla a un garaje incómodo y lejano, para cojerla, para dejarla. He de reconocer que en mi caso si no hubiera sido por el haber hecho de la bicicleta un inquilino más en el interior de la vivienda y pasar a ser, fuera de su utilidad, un molesto trasto que siempre estorba, no habría formado parte continua de su maravillosa circunstancia.

7
Éramos niños, en la única habitación de la que disponía nuestra vivienda, siendo esta una humilde casa baja (aunque con patio), jugábamos los tres hermanos que en ella dormíamos. Muchas veces, quizás –visto hoy- resultaran pocas, guiados por nuestro maravilloso capitán –mi hermano mayor- a la tenue luz del atardecer, en una semioscuridad, jugábamos que en nuestra mágica ilusión estábamos en el interior un submarino, y sería esto tal vez, por haber visto las tantas películas de guerra, en la que la acción se desarrollaba alrededor de semejantes artilugios marinos, tan llenos de relojes y utensilios mecánicos, ruedas que habrían puertas, movían motores, subían periscopios. Nosotros utilizábamos la bicicleta, -la única que teníamos para los tres- a la que se le daba la vuelta apoyada ahora sobre el manillar y el sillín, subida sobre la mesa, de manera que estuviera al alcance de nuestras manos, las bielas y las ruedas, y como si mecanismos de los submarinos de tratara nosotros girábamos y maniobrábamos como marineros. Sería también, que debido a esa magia que sentíamos tanto y tan íntima por lo que casi siempre a nuestro capitán le entraban ganas de cagar y tenía que abandonar el barco rompiendo el hechizo con su marcha. Era la bicicleta una máquina, convertida por encantamiento, en algo fascinante gracias a que nosotros nos encargábamos de dejarnos llevar por un prodigioso embrujo.

8
Pasaron los años y con ellos las inquietudes infantiles se convertían en desquiciados proyectos juveniles, como aquel en el que pretendíamos construir un torno de cerámica de manera tal, que queríamos sustituir la pesada piedra que se tiene que patear para hacer girar la base sobre la que se apoyan para moldear los cacharros de barro, con los que construiríamos vasijas y demás, sustituir digo, por el elemental mecanismo de biela, pedal, cadena y piñón; con todo esto ensamblado y nuestro impulso hacer rodar ese torno. Como la vieja y ya oxidada bicicleta a base de pasar los inviernos a la intemperie había pasado a parecer inservible, no se nos ocurrió otra cosa que utilizar sus piezas para semejante hazaña inventiva. No es necesario entrar en pormenores para decir que el proyecto terminó a medias, con la bicicleta, sesgada por varios sitios, en la basura. En este caso la misma nos sirvió como una ingeniera, o ingenua, ilusión de proyecto alfarero.

9
En cierta ocasión vi una foto, de estas que circulan por Internet, en la que se veía una bicicleta que estaba absorbida en el interior del tronco de un árbol. Alguien debía haber olvidado una vieja bicicleta apoyada sobre ese árbol, y este con los años, al ir creciendo, habría dividido su tronco e iba envolviendo a la bici hasta elevarla en su crecimiento unos metros del suelo y parecer formar parte del mismo tronco. El curioso trabajo del azar, de la dejadez o de la premeditación nos dejó una imagen impagable de la bicicleta en semejante estado.

10
Otra vez, siendo casi adultos, -uno nunca llega a ser adulto del todo (afortunadamente)- y fumador empedernido –el mundo me había hecho así- decidimos recorrer una pequeña isla de las baleares, -es tan pequeña que se rodea en un par de horas, a lo sumo tres- para lo cual nada mejor que alquilar unas bicicletas por un día, es algo que sale económico y da mucho juego. Al principio circulando por el llano lo tomamos con gran ímpetu que fue decayendo con el tiempo y sobre todo por la cuesta que nos llevaba a la pequeña montaña situada al norte y que posee unos cortantes acantilados impresionantes; es tan pequeña como subir a un décimo piso, pero por una sinuosa carretera rodeada de pinos. Al poco de enfrentarnos con la subida, pudimos comprobar como en una bicicleta de paseo sin cambios, o se gozaba de gran fortaleza física o se disponía de un método que aplicar al ascenso, como por ejemplo mantener un ritmo pausado y continuado, sin preocuparte tanto de lo que tienes delante, que era el que tenía P.L. y que nos dejó boquiabiertos por su hazaña, mientras los demás sufríamos lo indecible, con terribles dolores de piernas y falta de aliento, que nos obligó, por último, a subir andando. Este suceso me vino a enseñar en su día lo importante de dosificar el esfuerzo sobre la bicicleta siendo esto algo que requiere de un método a aplicar, manteniendo “un ritmillo”, cada cual el suyo, con el que no sufrir tantas penurias que al final acaban por minar la simpatía ciclista.
continuara...

martes, 13 de diciembre de 2011

Restaurante El Vergel, cricro-nica

Critica del Restaurante Vegetariano El Vergel, Pº de la Florida, Madrid


Habiendo comprado un cupón vía Offerum, de una cena para dos por 25 euros, nos decidimos a gastarlo en la noche de ayer 9 de diciembre.
Primero para quien no lo sepa, hay que decir que es esto de Offerum. Se trata de un portal de Internet que consiste en ofertar promociones variadas, desde un restaurante, una casa rural, un espectáculo flamenco, etc, en fin, muy variadas. Estas ofertas, las publicitan en su página o te la mandan por correo si te suscribes a ella y tienen un plazo de tiempo disponible para adquirirlas. Si uno se decide por cualquiera, hay que comprarla con tarjeta de crédito, más tarde te envían a tu correo-e un cupón, el cual hay que imprimir. Con este cupón, en el que indica el teléfono de el promotor y al que hay que llamar para solicitar la reserva, es el que se debe de presentar físicamente en el local en cuestión como pago, teniendo en cuenta que tiene un periodo de caducidad, vamos que hay que gastarlo en un plazo que dependen de las ofertas, el del restaurante era de dos meses, pero otros pueden ser para todo un año.
Llegamos e indicamos que veníamos de Offerum -conviene advertirlo pues realmente la atención es posible que se ciña a la oferta-. La nuestra incluía un menú para dos personas consistente en dos platos principales, y dos entrantes o de degustación, bebida (vino, cerveza o agua) pan y café o infusión y todo por 25 euros. Ya conocía el local, aunque no el restaurante, pues este se encuentra en la planta baja-sótano, en la superior dispone de una tienda de todo tipo productos que uno se pueda imaginar de el mundo de vegetarianos, macrobióticos, integrales, ecológicos, muy completa para, supongo, una ciudad como Madrid.
Nada más sentarnos y dejarnos las cartas sobre la mesa, nos asalto una señora que se presentó ante nosotros diciendo que echaba el tarot en una esquina, - esas eran otras cartas-, que si decidíamos hacerlo se lo dijésemos, que eran 10 euros, patatín, patatán. Me extrañó y me sorprende que se sigan mezclando este tipo de cosas como esta burda y pretendida adivinación y lo esotérico, con la alimentación vegetariana, no lo entiendo o, era casualidad.
Ya que no conocíamos el funcionamiento del restaurante, le preguntamos cómo al camarero, nos respondió diciendo que debíamos pedir dos platos principales, para que dependiendo de cuales eligiéramos, nos traerían otros tres de degustación, con los que nos sorprenderían, supongo que se debería a la conveniencia de la mezcla y no a dar salida a sus stocks ¿o si?
-¿Cuáles son entonces los principales y cuáles los entrantes? –pregunté mirando a la carta.
-Todos son principales- me respondió.
-¡uhnn! Vale.
De entre una musaka de verduras, una lasaña y una berenjena rellena de pisto, elegí a la berenjena. M. se decidió por unos espaguetis con salsa “al pesto” con albahaca.
Tras anotar nuestra selección se produjo una breve pausa, justo el tiempo de contemplar el local, el cual con una iluminación tenue que apagaban pañuelos y telas que cubrían las lámparas, dejaba ver unos muebles un tanto destartalados y usados, sin apenas elegancia, modernidad o gusto que los hicieran parecer atractivos, aunque si funcionales. Un detalle, las sillas colocadas a 45º del frente de las mesas. Sobre ellas una serie de salsas, para añadir a los platos, de soja, de módena, tabasco, aceite puro de oliva, etc, en abundancia y a nuestra disposición, lo que hacía preveer cierta generosidad en su proceder.
El vino, no era un uno cualquiera, se trataba de ¡UN CORUCHO! El particular, único y delicioso caldo de nuestro pueblo Cenicientos. ¿Porqué allí ese vino? Pues porque se trata de un vino que goza del sello oficial del consejo regulador de productos ecológicos, y lo que ello conlleva, igualmente de entre las virtudes de las que dice tener este local, es precisamente la de presentar productos ecológicos, y tener elaboraciones naturales, algo que pudimos comprobar en esta primerísima impresión que nos llenó de satisfacción, pues el vino lo conocemos sobradamente y sabemos de sus grandezas.
Sin grandes esperas, más bien con brevedad (podíamos decir que había media entrada en el local, en esta hora punta de un viernes, 22.00 hrs), nos trajeron los entrantes “sorpresa”,
1º Una ensalada bastante completa con un rulo de queso de cabra coronado con cebolla caramelizada y una salsa morada entre agria y dulce.
2º Dos pimientos del piquillo rellenos de setas, con bechamel.
3º Dos escalopines vegetales (de trigo) junto a dos croquetas de crema de espinacas acompañado de salsa de tomate natural frío.
El que es de natural gustoso de lo vegetal, como es el caso, puede decir que todo, todo estaba, muy bueno, hasta la parte de los fritos, sabiendo que esto es algo que se presta a las freidoras con su consiguiente aceite saturado de grasas y sabores extraños, que se resumen a… ¡fritanga!, pero no, los fritos conservaban su limpio sabor y gusto, además de texturas definidas agradables al paladar.
Con todo esto ya habíamos quedado ciertamente satisfechos, pero aún tenían que servir los platos individuales seleccionados por nosotros y sin mucho tardar…
Los espaguetis de M. muy abundantes y sabrosos, cubiertos por una capa trasparente de verde intenso con concentración de tono en los perfiles; mi berenjena rellena de pisto, con decoración de rosas de ensaladas de dos tipos, bastante aceptable, aunque no rellena, sino cubriéndola el pisto, se dejaba comer igualmente con deleite por primorosa y agradable.
El menú incluía café y postre. M. pidió una infusión y yo un flan de queso, que a pesar de estar sabroso y dulce con profundo sabor a queso, me resultó, cosa rara tratándose de un flan, espeso y empalagoso.
Salimos, yo al menos, un tanto “implao” (que se dice) pero, o debí tener buena digestión, o la cena en esencia fue ligera, pues al poco me sentí especialmente aligerado tras tal nutrida comida.
Tratándose de menú nocturno en un restaurante un tanto diferente pudiéramos decir que la cosa estuvo aceptable por ese precio, no hay que olvidarse que era ¡un menú! Incluso que parte de los platos ni siquiera los elegías tú, en fin… Puntuación: Seis de diez, en los alimentos. Cinco de diez, por el local, sus efluvios de incienso y corrientes de aire. Seis de diez, por la atención.
Creo que parece una buena valoración, pues salí satisfecho.
Rafael Cuevas.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El futuro es...el pasado

 El futuro es…el pasado.
 Si chico,  si alguna vez habéis oído decir aquello del futuro es vuestro, al referirse a quien  gozando de juventud se le vislumbra toda una vida por delante y lo que ello conlleva, a partir de hoy se podrá decir que ese futuro os lo están condicionando, y con qué condiciones podéis decir, pues con las del retroceso, la del mirar para atrás, la cerrar las puertas, la de poner trabas, límites, dificultades, no dar oportunidades al progreso, ese que tenéis la obligación de construir, vuestro impulso y la necesaria obligación de mejorar el mundo heredado os lo demandará.
Pero sabes chico, sabes cómo puedes empezar a cambiar las condiciones que te quieren forzar a combatir, pues empezando por eludir, evitar, desplazar, a quien quieren hacerlo, sumando votos que lo consigan, peleando por lo que se puede imaginar que nos va a perjudicar.
Hay que reconocer que en el momento político actual se prevé que se van a colocar en el gobierno de España los que sabemos y sobre todo, y esto es importante, gracias a los viejunos que son los que van a decantar la victoria hacia ese lado. Hay que agradecer a las encuestas que nos lo desvelen porque así sabemos como corregir la tendencia, y no es lo que tengamos en nuestra parte mucha capacidad de decisión gracias a nuestro voto, que es poco, reconozcámoslo, la fuerza si cabe viene por la vía del progreso debido, el que aportará la natural rebeldía de la juventud.

Porqué votarán al partido p. los tantos viejunos. Son gente comprensiblemente conservadora, condición que les da la edad, colocándola en otro tiempo que ellos entienden mejor por pura nostalgia. Gente a la que no es difícil manipularla dirigiéndola a base de miedos, temores y rencores (inmigración, inseguridad ciudadana) hacia la salvación de quien se ha vendido como salvador, buscando la tradición rancia como vehículo para sus planes. Gentes pretendidamente malvada y egoísta que no ve más allá de lo que les muestra sus televisiones manipuladas y no acepta lo que pueda haber de cohesión social en los logros conseguidos de beneficio general, tal vez por ellos mismos, a los largo de la historia; en fin, una suerte de apocalípticos que nos ha caído en desgracia.
Ya lo decía Umberto Eco en su libro Apocalípticos e integrados:
Los apocalípticos:
Apocalípticos son los que plantean un enfoque pesimista sobre los alcances de la cultura de masas, ya sea desde una postura conservadora o aristocrática, o bien progresista. Son aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en lugar de la guía autoimpuesta del intelecto iluminado. Siguen a una iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer al espíritu santo como la inteligencia de la que están dotados. Pertenecen a la vieja generación.
Y de estos hay muchos
Rafael Cuevas.

lunes, 29 de agosto de 2011

Acetre en Folk Plasencia 2011 (También aquí)

La noche llegó como llega cualquier otra tras el transito del día, aunque en este caso esa mañana calurosa y luminosa tuvo la particularidad de consistir en un placentero viaje que incluía el recorrer la región de la Vera, parada en Jarandilla (magro y botellín) y la llegada a Plasencia, al Hotel, recorrido por las calles intramuros de la ciudad sorprendentemente monumental, y todo con un regustillo de saber que con ese deleitoso paso del tiempo nos íbamos acercando a la hora programada para el concierto de Acetre en el Festival Folk de Plasencia 2011. Yo ya me encargaba de irlo casi pregonando en cualquier ocasión que se presentaba, que si a la recepcionista del Hotel, los camareros varios, en la oficina de información y turismo... ¡qué coño! Hemos venido al concierto. En realidad puede que una de las razones de estos festivales sea la promoción turística y al menos en nuestro caso se ha visto correspondida. Henos aquí pues, gastando nuestro dinero, en todo, menos en el propio concierto que… ¡ERA GRATIS!

La noche…, muy calurosa; el lugar…, La Torre Lucía, una especie de patio de armas de un castillo rodeado de muros y torreones; la brisa…, desaparecida, lo que convertía la platea en horno aderezado de ganas de disfrutar con la música que presentíamos inminente, eso sí, antes tuvimos que aguantar a un primer grupo, gallego él, y digo aguantar pues creo que el estilo que practicaban resultaba un tanto sufrible. Consistía en una especie de folk deconstruido, o folk progresivo, o free folk que es probable tenga grandes componentes de estudio e innovación y algún día pueda tenerse como referente, pero de muy difícil escucha y atención, más bien chirriante al incluir entre sus instrumentos a la odiosa Zanfona, no eran momentos esos de interiorismos profundos y complicaciones intelectuales. La noche invitaba al movimiento, al baile, a las palmas, al coro ameno, al movimiento. Una noche de verano mágica de acción alineada con un sonido tradicional cercano y conocido. Acetre nos introduce en la fascinación gozosa de su música como quien no quiere la cosa, es fácil dejarse caer. La presentación de su nuevo disco, que tuvo especial protagonismo en el concierto, alternaba con sus reconocidos éxitos y ya vamos viendo como se manejan en los tiempos de un concierto, con maestría, no obstante, son muchos años en el candelero y, muy pocos serían los que podrían presumir de tan longeva carrera, que ellos llevan con renovados bríos, discos, conciertos, canciones, integrantes, instrumentos y lo hacen acompañados de la mano con la propia vida que transcurre con su tiempo sin olvidar el pasado, tal vez sea por eso por lo que nos vienen a parecer tan cercanos y sencillos: tradición y presente, la tradición no tiene dueño y el presente tampoco, a todos nos pertenecen. Ese presente acompasado con el sonido Acetreño, ya convertido en ayer, lo llevamos ahora en nuestros corazones sabiendo que lo bueno y lo bello va con nosotros.
Rafael Cuevas


Esta primera parte del vídeo pretende mostrar un tanto, cierto ambiente de por Plasencia y termina justamente cuando empieza el concierte de Acetre.



A continuación la 2º parte del vídeo que es realmente cuando comienza el Concierto:



y por último la 3ª parte que es el final real del concierto y un pequeño extra final.




por Rafael Cuevas

martes, 12 de abril de 2011

De oposiciones y otras lides.

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Entiendo que la oposición política a un gobierno establecido, da igual en que estamento, (local, comarcal, nacional…) se deba ejercer, sin ninguna duda, desde una atenta base crítica, que generalmente coincida con intereses propios movidos por ideologías políticas. Es entonces desde ese posicionamiento, cuando lo que un gobierno decida pueda ser criticado por considerarse contrario a la propia ideología del que no gobierna y, desde ahí, llegar a otros estados de control al gobernante, que descubra posibles excesos, abusos, incorrecciones, corrupciones, deslices y defectos varios, que se pudieran producir, casos estos en los que no afecta la ideología, ni de uno, ni de otro, algo está mal hecho y se denuncia, pues, los escasos mecanismos de control al respecto, algunas veces lo permiten, y digo escasos porque los gobiernos mantienen hermético el contexto del poder del que se valen para decidir sus acciones, es con ese hermetismo que tal vez se le haya sido otorgado por el propio pueblo, con el que se manejan los hilos de la gestión pública.</div>
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<a href="http://3.bp.blogspot.com/-8G2l8R57h5E/TZ4nzvTTiII/AAAAAAAAAO4/7k8u5tkh8z0/s1600/oposicion.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-8G2l8R57h5E/TZ4nzvTTiII/AAAAAAAAAO4/7k8u5tkh8z0/s320/oposicion.gif" width="320" /></a></div>
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Allí donde se cuecen las decisiones que luego se llevan a la práctica, donde actúa el motor que decide y ordena, es un remoto lugar de difícil control, allí digo, parecen moverse por ajenos intereses, oscuros secretos, incluso dicen que de Estado, o al menos eso se hace creer a la opinión pública, que a veces llega, por extraño que parezca, a comprender decisiones perjudiciales a si misma, una bajada de salario, una prolongación de la edad de jubilación, un gasto desmesurado en un túnel, una larga lista de espera, un endeudamiento que otros se encargarán de pagar…etc.; claro, que de eso se encargan los medios de propaganda que se suelen tener a su servicio y disposición. </div>
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Lo cierto es que suele resultar bochornoso y frustrante el comprobar que en la relación oposición-gobierno hay veces que se practica desde posturas reduccionistas por electoralismo, simplistas que pretenden arrebatar las emociones propias y contrarias, tontas y ridículas por el simple hecho de llevar la contraria y ausentes por no aparecer cuando debieran. Es en estas cuando, lo que debiera de sernos de utilidad, se convierte en algo insufrible o desparecido, ¡abochornante! </div>
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Pero, por si todo esto fuera poco, aún hay más, en esa suerte de juego en el que las oposiciones se ven metidas, llevan ventaja las ideologías neoliberales con respecto a las de tendencia progresista, pues es su sensibilidad la que predomina en la mayoría de los medios de información, lo que de verdad limita o multiplica una efectiva propuesta opositora. Viniendo a ser un gran problema la falta de diversidad ideológica esto tiene como consecuencia, que no se relaciona un real y crónico deterioro de su situación de muchos trabajadores y pensionistas, con las políticas neoliberales (que igualmente alcanza a el propio PSOE) pues estos medios dan mayor cobertura a otros temas que tienden a movilizar a sectores de la clase trabajadora que apoya al PP, como el crucifijo y las banderas por ejemplo, o los toros y la unidad de España, o muchos otros.</div>
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Nota aclaratoria Nº 1: Este último pensamiento de la falta de diversidad ideológica en los medios de información, no es mío, es del profesor Vicent Navarro, (yo lo he transcrito a mi manera, extraído de aquí: <a href="http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2010/06/partido-popular-el-partido-de-los-trabajadores.pdf">http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2010/06/partido-popular-el-partido-de-los-trabajadores.pdf</a>) pero lo creo como certeza en la que también yo había reparado. No hace falta ser muy listo para darse cuenta.</div>
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Nota aclaratoria Nº 2:</div>
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PP: Partido conservador de derechas.</div>
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PSOE: Partido elitista conservador de centro escorado a la derecha, que quiere hacernos creer que es de izquierdas.</div>
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Rafa, uno de los dos</div>
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jueves, 10 de febrero de 2011

Estás en el mundo y es, ¡Un loco mundo!

Como bien pongo en el vídeo, se trata de unas fotos de un día cualquiera en el planeta. Están tomadas una galería de El País; si alguien tiene la costumbre de entrar sabrá que cualquier día publican fotos similares. Bueno esto es así, pero el motivo de este vídeo es su música. Ésta fue realizada íntegramente, tanto composición, edición y etc por Lindeman, que no es otro que mi buen amigo Luis Satamarina que anda últimamente dedicado en estas lides (no sabremos cuanto le durara). El caso es que entre unas cosas y otras, la cosa fraguó en un vídeo que habla por si mismo con una música que aporta más dramatismo a las imágenes.
Rafael C.