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martes, 13 de diciembre de 2011

Restaurante El Vergel, cricro-nica

Critica del Restaurante Vegetariano El Vergel, Pº de la Florida, Madrid


Habiendo comprado un cupón vía Offerum, de una cena para dos por 25 euros, nos decidimos a gastarlo en la noche de ayer 9 de diciembre.
Primero para quien no lo sepa, hay que decir que es esto de Offerum. Se trata de un portal de Internet que consiste en ofertar promociones variadas, desde un restaurante, una casa rural, un espectáculo flamenco, etc, en fin, muy variadas. Estas ofertas, las publicitan en su página o te la mandan por correo si te suscribes a ella y tienen un plazo de tiempo disponible para adquirirlas. Si uno se decide por cualquiera, hay que comprarla con tarjeta de crédito, más tarde te envían a tu correo-e un cupón, el cual hay que imprimir. Con este cupón, en el que indica el teléfono de el promotor y al que hay que llamar para solicitar la reserva, es el que se debe de presentar físicamente en el local en cuestión como pago, teniendo en cuenta que tiene un periodo de caducidad, vamos que hay que gastarlo en un plazo que dependen de las ofertas, el del restaurante era de dos meses, pero otros pueden ser para todo un año.
Llegamos e indicamos que veníamos de Offerum -conviene advertirlo pues realmente la atención es posible que se ciña a la oferta-. La nuestra incluía un menú para dos personas consistente en dos platos principales, y dos entrantes o de degustación, bebida (vino, cerveza o agua) pan y café o infusión y todo por 25 euros. Ya conocía el local, aunque no el restaurante, pues este se encuentra en la planta baja-sótano, en la superior dispone de una tienda de todo tipo productos que uno se pueda imaginar de el mundo de vegetarianos, macrobióticos, integrales, ecológicos, muy completa para, supongo, una ciudad como Madrid.
Nada más sentarnos y dejarnos las cartas sobre la mesa, nos asalto una señora que se presentó ante nosotros diciendo que echaba el tarot en una esquina, - esas eran otras cartas-, que si decidíamos hacerlo se lo dijésemos, que eran 10 euros, patatín, patatán. Me extrañó y me sorprende que se sigan mezclando este tipo de cosas como esta burda y pretendida adivinación y lo esotérico, con la alimentación vegetariana, no lo entiendo o, era casualidad.
Ya que no conocíamos el funcionamiento del restaurante, le preguntamos cómo al camarero, nos respondió diciendo que debíamos pedir dos platos principales, para que dependiendo de cuales eligiéramos, nos traerían otros tres de degustación, con los que nos sorprenderían, supongo que se debería a la conveniencia de la mezcla y no a dar salida a sus stocks ¿o si?
-¿Cuáles son entonces los principales y cuáles los entrantes? –pregunté mirando a la carta.
-Todos son principales- me respondió.
-¡uhnn! Vale.
De entre una musaka de verduras, una lasaña y una berenjena rellena de pisto, elegí a la berenjena. M. se decidió por unos espaguetis con salsa “al pesto” con albahaca.
Tras anotar nuestra selección se produjo una breve pausa, justo el tiempo de contemplar el local, el cual con una iluminación tenue que apagaban pañuelos y telas que cubrían las lámparas, dejaba ver unos muebles un tanto destartalados y usados, sin apenas elegancia, modernidad o gusto que los hicieran parecer atractivos, aunque si funcionales. Un detalle, las sillas colocadas a 45º del frente de las mesas. Sobre ellas una serie de salsas, para añadir a los platos, de soja, de módena, tabasco, aceite puro de oliva, etc, en abundancia y a nuestra disposición, lo que hacía preveer cierta generosidad en su proceder.
El vino, no era un uno cualquiera, se trataba de ¡UN CORUCHO! El particular, único y delicioso caldo de nuestro pueblo Cenicientos. ¿Porqué allí ese vino? Pues porque se trata de un vino que goza del sello oficial del consejo regulador de productos ecológicos, y lo que ello conlleva, igualmente de entre las virtudes de las que dice tener este local, es precisamente la de presentar productos ecológicos, y tener elaboraciones naturales, algo que pudimos comprobar en esta primerísima impresión que nos llenó de satisfacción, pues el vino lo conocemos sobradamente y sabemos de sus grandezas.
Sin grandes esperas, más bien con brevedad (podíamos decir que había media entrada en el local, en esta hora punta de un viernes, 22.00 hrs), nos trajeron los entrantes “sorpresa”,
1º Una ensalada bastante completa con un rulo de queso de cabra coronado con cebolla caramelizada y una salsa morada entre agria y dulce.
2º Dos pimientos del piquillo rellenos de setas, con bechamel.
3º Dos escalopines vegetales (de trigo) junto a dos croquetas de crema de espinacas acompañado de salsa de tomate natural frío.
El que es de natural gustoso de lo vegetal, como es el caso, puede decir que todo, todo estaba, muy bueno, hasta la parte de los fritos, sabiendo que esto es algo que se presta a las freidoras con su consiguiente aceite saturado de grasas y sabores extraños, que se resumen a… ¡fritanga!, pero no, los fritos conservaban su limpio sabor y gusto, además de texturas definidas agradables al paladar.
Con todo esto ya habíamos quedado ciertamente satisfechos, pero aún tenían que servir los platos individuales seleccionados por nosotros y sin mucho tardar…
Los espaguetis de M. muy abundantes y sabrosos, cubiertos por una capa trasparente de verde intenso con concentración de tono en los perfiles; mi berenjena rellena de pisto, con decoración de rosas de ensaladas de dos tipos, bastante aceptable, aunque no rellena, sino cubriéndola el pisto, se dejaba comer igualmente con deleite por primorosa y agradable.
El menú incluía café y postre. M. pidió una infusión y yo un flan de queso, que a pesar de estar sabroso y dulce con profundo sabor a queso, me resultó, cosa rara tratándose de un flan, espeso y empalagoso.
Salimos, yo al menos, un tanto “implao” (que se dice) pero, o debí tener buena digestión, o la cena en esencia fue ligera, pues al poco me sentí especialmente aligerado tras tal nutrida comida.
Tratándose de menú nocturno en un restaurante un tanto diferente pudiéramos decir que la cosa estuvo aceptable por ese precio, no hay que olvidarse que era ¡un menú! Incluso que parte de los platos ni siquiera los elegías tú, en fin… Puntuación: Seis de diez, en los alimentos. Cinco de diez, por el local, sus efluvios de incienso y corrientes de aire. Seis de diez, por la atención.
Creo que parece una buena valoración, pues salí satisfecho.
Rafael Cuevas.

viernes, 21 de octubre de 2011

El Principio del Fin

Por fin un buena noticia
Efectivamente, muy buena noticia que recibí con indiferencia y escepticismo, no obstante el ambiente en el cual me fue desvelada no es muy apropiado para tales nuevas; el caso es quedé con un regustillo rumiante que me provocaba satisfacción, esto era así, porque empezaba a valorarla en su verdadera dimensión como algo positivo y muy importante, luego, no me era indiferente, es más, a nadie le puede resultar indiferente que la banda terrorista ETA, anunciase el fin de sus actividades violentas, y pienso ahora en la gente que realmente lo sufre, no en quienes  lo han sufrido como victimas que en su tragedia,  qué les importa ya estos anuncios, su vidas tuvieran un antes y un después que las sesgó. Estas ahora, en su devenir deambulan entre el odio y la rabia, el olvido y la sed de justicia. Los demás no podemos menos que consolarlas, entenderlas, respetarlas y construir un futuro con su presencia pero sin su rabia y su odio, no se puede añadir más odio al odio. Pongámonos en lugar de ellas, pero de verdad. Imaginemos que nos quitan, nos arrebatan a los seres que más queremos, con quienes compartíamos lo más grande, y los más íntimo y que además sabemos quien ha sido, son los mismos que, por si esto no fuera poco, ni nos reconocen el dolor, ni nuestra dignidad, ¿qué podemos hacer?, ¿qué puede hacer la sociedad por nosotros que les reclamamos ayuda y solidaridad? La democracia es generosa y en su medida, justa, y esta deberá tener los resortes que canalicen este problema peliagudo

Pero, qué duda cabe preguntarse cuando aquel que tenía la pistola apuntándonos, la enfunda y, marcha andando de espaldas sin perdernos la vista hasta desaparecer. Y digo esto porque la primera consecuencia es que nos quedamos aliviados, al menos hemos salvado algunas de nuestras cabezas y con un poco de suerte, si esto sigue así, el miedo producido perderá intensidad y podremos desenvolvernos sin agarrotamientos, ataduras o escoltas; entonces ¿acaso no era eso lo importante? Sinceramente sí, entre otras cosas porque a partir de ahora, sin la amenaza constante, se puede empezar a construir el espacio de convivencia de acuerdo a los principios democráticos, pero…, todavía hay mucha tela para cortar.
Leyendo el comunicado de ETA, además de breve, se aprecia una falta de nobleza y honradez, es como que la prosa etarra conjugara con sus acciones, esta es, la de los verbos, desafiar, y mal intencionar, pues primero no es capaz de reconocer su daño que han provocado y segundo, del escrito se trasluce que su absurda lucha ha merecido la pena para desembocar en este punto concreto, es como que todo estaba bien hecho y dirigido hasta llegar al momento de su renuncia. Esta manera de entender su actuar no puede ser otra que la de una mente perversa capaz de tal pensamiento y no es porque no lo entendamos, que sí, es porque al entenderlo lo interpretamos como se nos muestra. ¡Terrible!
Pero…, el comunicado sí algo tiene de bueno: la explícita renuncia a la violencia.
No vamos a fiarnos de tales impresentables, es cierto, con su jugada estratégica nos quieren engañar, pero por esta vez ¡sí!..., vamos a dejarnos engañar si su comunicado se verifica en la realidad. Y lo vamos a hacer como demócratas que somos, esos que aceptamos a contrarios o a viles, siempre y cuando juguemos todos con las mismas cartas y las mismas reglas, la de una constitución y una realidad europea. A partir de ahí, el presente cambiante e interesado, será el que vaya definiendo la propia historia.

 RfCs

domingo, 2 de octubre de 2011

Tacones

Es difícil por no decir imposible establecer criterios de autoridad de algún tipo ¿o no? Uno opina en base a su propio entendimiento y su conocimiento del mundo y a no ser que el reconocimiento sea aceptado por otras partes receptoras de una manera natural, sin presiones, sino tan solo con convencimiento, no se le dará su debido valor. Esto es algo difícil que suceda en este “siglo XXI cambalache problemático y febril” http://www.todotango.com/spanish/las_obras/Tema.aspx?id=T9lldaeHiig= en el que es lo mismo un burro que un gran profesor, o lo que es igual, que lo que se diga obedezca a una ocurrencia, o se deba a algo meditado y razonado, evidentemente las dos cosas no tienen el mismo peso específico, aunque ambas sean merecedoras de respeto.
Lo que pasa es que todo el mundo utiliza estrategias de convencimiento de todo tipo, incluso desde manipulación hasta el fraude ¡que le vamos a hacer…! ¡Çe la vie!
Entonces, como ya decía la canción, “Ahora vengo yo…” para decir simplemente lo que pienso, que no es otra cosa que: lo desnaturalizado no puede ser modelo ni estilo de vida.

Que si…, que ya sabemos que cualquiera puede hacer lo que le apetezca y que una mujer lleve tacones por que diga que le gusta y se sienta bien no se le puede condenar, pero, al menos, se puede decir lo siguiente:
Cuando veo a tantas mujeres andando por la calle, en un acto de normal desplazamiento y lo hacen subidos en una tortuosa plataforma, que se les clava en los talones y les curva la espalda desplazando su peso sobre los dedos comprimidos al sujetarse en la propia carcasa de la plataformas, llámense: zapatos de tacón, no puedo menos que lamentar su suerte y sorprenderme de su capacidad de sufrimiento asumido. Están oprimidas y tiranizadas por una estética que presenta a la mujer sobre esos alzos como a alguien más deseada, más estilizada y casi por ello, se supone que con mayor autoestima. ¡Gran error! Como uno más de tantos que nos dictan las modas, depilación, tangas, maquillajes, peluquerías, etc. que convierten a la mujer en un ser torturado constantemente para alcanzar estados de bienestar personal y que acaba creyéndose Ella misma, como algo natural o de su particular idiosincrasia.
Hartos estamos de comprobar que la vida no es así, no es esto, aún a pesar que ciertamente si se consigan estados de satisfacción, (sentirse más guapas, más admiradas, con mayor alcance social por sus mayores posibilidades de ofrecimiento y conquista, puede que incluso autoestima) aunque estos se deban a un malestar o incomodidad que se debe superar y que no nos colocan en la realidad de la vida, la de su naturaleza íntima.
Épocas pasaron en las que la Mujer se liberaba de su tradicional opresión machista, y lo hizo fundamentalmente, gracias a la incorporación al mercado de trabajo lo que supuso la propia capacidad de manutención y por lo tanto de su propia redefinición después de tanta dependencia y sumisión. Gracias a ello podía conseguir quitarse de ataduras y rémoras misóginas que las tenían tiranizadas y… ¿qué pasó…? Pues que tras un tiempo de fiesta y reformas se fue perdiendo fuelle de lucha y, arrollados por el pensamiento único, todo aquello no fue más que un espejismo, o un apropiamiento de rancios feminismos que acabaron por estar mal vistos y volver a comulgar con las ruedas de molino de más y más tiranías para la mujer, en las que parece encontrarse cómoda.
Cerca de mi trabajo hay un Colegio Mayor, de exclusividad masculina, de esos que sus residentes necesitan tener un altísimo nivel económico para poder costearlo mientras realizan sus estudios universitarios. Cuando les toca, realizan unas fiestas a las que acuden multitud de chicas, todos (ellas y ellos) en edad de merecer. Habiendo de todo, o sea sin generalizar, resulta patético ver el síndrome de cenicienta de muchas de las invitadas con tacón y sus aparentes aires de conquista salidorra. En estas actitudes se pueden comprobar a que niveles se queda la Mujer de esas pretensiones, que no deja de ser otro que el le han impuesto en esos fines. A todos nos gusta estar guapos y si tuviéramos que acudir a algún lugar con ánimo conquistador, seguramente mostraríamos nuestras mejores galas, como ha venido haciéndose siempre a lo largo de la historia de la humanidad, pero como esta ha sufrido una trasformación profunda, a día de hoy solo debiera de valer lo que nos naturaliza, sin sufridos postizos, tal como se es. Eso sería lo ideal.
Claro, que la que se “ligó” al futuro abogado, piloto o arquitecto de familia bien, dirá sin soltarlo: ¡A mi plim!


Rafael Cuevas 

martes, 24 de mayo de 2011

Punto Pelota

Por esta vez y sin que sirva de precedente (frase tópica y recurrente que al menos en mi caso nunca suelo seguir con rigor) voy a hablar del Real Madrid y su estrepitosa eliminación de la competición Liga de Campeones.

Parece ser que el equipo blanco opta por salir siempre victorioso de cualquier torneo al que se presenta y lo hace con mucho más ímpetu que el resto de sus rivales que se buscan las mañas para superar, en general, ese torrente de ganas y determinación. Llegado a este punto igualmente puede pasar que aquellos que en la escala de medición que se han inventado ellos (el Real Madrid), les puedan superar. Esta escala no es otra, que poner el palmarés de equipo ganador, delante de todas las disputas, y dejar a los demás por inferiores, menores o secundarios. Es cierto de alguna manera que esto sea así, el Real Madrid es a todos los efectos el equipo español con más títulos, más que nadie pero esta razón no lo coloca con superioridad ante cualquier enfrentamiento, no te da ningún plus extra que no sea el orgullo de defender a el mejor equipo sintiéndose, bien remunerado y bien acompañado en la tarea de hacerlo; esto, que por cierto, supone un gran esfuerzo físico que otros jugadores, de otros clubes, no están dispuesto a derrochar por igual. Es algo parecido a el mallot amarillo en el ciclismo, “te da alas”; el hecho de defender posiciones privilegiadas debe imprimir carácter. Pero todo esto que siendo importante para la consecución de victorias luego títulos, no se los garantiza de ninguna manera y pasa lo que pasa, también se pierde y es ahí donde se supone que debe aflorar el actual gran matiz oculto del ejercicio deportivo: la deportividad.
Efectivamente cuando lo que prima es el negocio, el centralismo o cesión al catalanismo, el desprestigio al contrario, la humillación posible, las malas artes, ¿dónde queda la deportividad?
El que gana, se posiciona en el limbo del “a mi plin” y “a mi que me registren”, y el que pierde, en el del despecho. En este caso le ha tocado al Real Madrid el sentirse despechado cuando lo que debiera de haber hecho, en honor al señorío del que siempre se alardea, es haberlo sacado a relucir reconociendo su derrota. Por que de lo que se trata es de la deportividad; de la de saber ganar, de la de saber perder; de felicitar al contrario, callarse la boca, dejar las cuitas de rivalidad en el terreno donde se jugó y olvidarse de excusas, de buscar causas o motivos extraños que lo pudieran provocar, de inventarse confabulaciones o complots que aumentan el rencor. Eso sería el señorío y no el alarde ramplón de poseerlo, no ese ejercicio de orgullo herido nos viene solo a decir; “por la boca muere el pez”. Entre otras cosas por que, por mucho que se llore y se quieran pudrir los laureles ajenos, la derrota está consumada y en la final la jugará quien acabó ganando la semifinal: El Barça.
Punto pelota.
Rafael Cuevas.

sábado, 22 de enero de 2011

Ayudar

Son pocas las veces, muy pocas, que tenemos la ocasión, porque así se nos ha presentado, de poder ayudar a alguien ¡pensémoslo!
Vamos de allá para acá, de un sitio a otro, cruzándonos con personas y en muy escasas oportunidades podemos colaborar en algo, en facilitarle las cosas a alguien nos lo solicite o no, más aún, incluyendo las limosnas.
¿Cuantas veces en las últimas semanas alguien nos ha requerido una dirección, nos ha solicitado algún auxilio? ¿Cuántas hemos ayudado a recoger algo, abrir una puerta, entregar una dádiva? ¿Cuántas por comodidad, interés, despreocupación hemos eludido la posibilidad? El cómputo de todo esto siempre nos va a salir mínimo.
También sabemos, si no se tiene malasangre, la satisfacción que generalmente produce el participar o colaborar en el beneficio de otros, diría que incluso más que en el propio, o al menos equiparable. Esto es probable que se deba al ámbito de la educación o cultura en el que vivimos.
Pero claro, si de algo carecemos es de valor para ejercerlo. El valor no sólo es propiedad o, una cualidad de acción referida exclusivamente a hechos heroicos en los que exponga o arriesgue uno su propia vida. El valor necesario para participar, para colaborar, para ofrecerse aunque sea en pequeños gestos se diluye cada vez más entre aburrimientos, desidias y egoísmos. El valor de aguantar una crítica, de comprender al ignorante, ese que en base a su escaso saber tiene el atrevimiento desafiar a la razón, y en la que todos alguna vez hemos caído; el valor de soportar impertinencias, de saber perdonar, de pedir perdón, pero sobre todo el valor de una entrega desinteresada, es propio de personas de gran corazón, nobles y admirables.

Rafael C.

martes, 18 de enero de 2011

Y también la lluvia


Está claro que cada uno recibe los estímulos de acuerdo su estado receptivo, da igual quién que se los mande, con cuánta intensidad o que en ello se ponga muuucho, mucho empeño, si uno esta frío, impasible, desganado, frío se queda, no le importa nada de nada.
Pero… ¿qué diríamos cuando alguien está plenamente atento y dispuesto a dejarse conquistar…? Generalmente me tengo por uno de estos, es la actitud que acostumbro cuando voy al cine y más cuando se pierde la costumbre de ir.
He venido oyendo que se han cambiado los hábitos de ocio, o que hay demasiada oferta, es posible que así sea y por ello el cine se ha quedado como una costumbre antigua y cara, desapegada. Pero la realidad es que aún suponiendo que así sea, pienso que la magia aparece con sentarse en esa sala oscura, iluminada al frente, algo tiene que pasar porque seguro va a pasar.

Empieza la función, atento nos dejamos introducir en la ficción vamos haciendo cábalas, atando hilos, enlazando sucesos, arrastrándolo a nuestra comprensión, analizando, comprendiendo el porqué, el qué se nos quiere contar, llevándolo a nuestro corazón, a nuestro estómago, por eso mismo una película tiene que ser una montaña rusa por el que se nos va guiando, tiene que pasar cosas que nos sorprendan, que nos produzcan vértigo, impulsos que nos trastoquen, que nos afecten.


Cuando ante la visión de la injusticia, la reacción emotiva normal debiera de ser rabia; cuando ante el sentido de debilidad y fragilidad, la empatía nos debiera llevar a la ternura y solidaridad; cuando la acción frenética nos debería despertar la ansiedad; cuando la espectacularidad nos debiera de asombrar; cuando las artimañas que se crearon para engatusarnos debieran, engatusarnos; cuando en la acción melodramática la música debiera de servir de catalizador de emociones y cuando lo peor de todo es que después de tantas credenciales presentadas para convencernos y despertarnos el caudal emotivo y quedarnos…, desafectados, algo raro ha pasado. Uno no puede más que quedarse embobado, pellizcándose, mirándose para sí como diciendo, ¡coño, qué me pasa! ¡La peli no es mala, tiene su aquel, pero…!

Tramas paralelas avanzan en su desarrollo, mientras se rueda una película en Bolivia sobre los desastres de la colonización, se entremezclan ficción y la realidad de ese rodaje, (los problemas, los ensayos, etc.) junto con puntuales acontecimientos sociales y reivindicativos, (la guerra del agua) en el que todos los personajes se ven involucrados en todas las tramas, formando parte de ellas y en las que se van interesando, preocupando o sufriéndolas, todo esto debería de dar para mucho pues la cosa tiene enjundia, la producción es grandiosa, rozando la superproducción en algunos momentos.


Pero después de todo y de tanto, la cosa se diluye entre la incomprensión y la frialdad de tanta apuesta, nada emociona, nada trasciende que ya no se sepa, una pena....
Rafael C.

sábado, 15 de enero de 2011

Sexo en la vejez


La verdad es que hay en las entendederas del personal variado un concepto de la sexología digamos que limitado, y qué decir de la sexología del adulto maduro, o incluso en la vejez, imposible imaginarlo, más de unos cuantos resbalarían entre adjetivos o sustantivos referidos al asco. Vamos que se trata de algo tabú incluso para los propios ancianos. Todo esto no es sino una de tantas mundanas visiones, algo así como incompleta.


El otro día, un conocido relataba unos obligados viajes con un equipo deportivo. Por ahorrar gastos incluían en el paquete habitaciones compartidas por dos, habitación doble de matrimonio para dos miembros de ese equipo de los que todos son hombres, no era su caso, aunque sí el de alguno de los deportistas que se vieron obligados a compartir habitación en una misma cama de matrimonio. Ni por asomo él podía imaginarse dormir con un hombre, al contarlo parecía que le daba repelús, debe de ser muy machito
para que siquiera tangencialmente pudiera tener un minimo roce con alguien del mismo sexo, no vaya a ser que fugazmente se le confunda con homosexual, que son los que parece ser se “acuestan” con alguien de su mismo sexo, (¿acaso no lo será en potencia por si la debilidad le pone a prueba? ¡Qué sería de él!)  

Hace tiempo, un amigo me contaba como los padres de su novia, más tarde esposa, practicaban sexo sin discreción, en su habitación, en horas no especialmente nocturnas, que es el momento en que se supone deben de hacerlo, y ni siquiera sigilosamente, que igualmente se supone que deben tener, sigilo. Él hablaba de ello como algo normal, entendía perfectamente que unas personas maduras, sin llegar a ser ancianos, responsables, libres, serios, correctos, buenos padres (más tarde se llegaron a separar) pudiesen practicar el sexo alegre y abiertamente, sin tapujos, sin esconder temerosos sus películas porno o cachivaches del amor. Pero es que eran franceses y claro, Francia es Francia y Spain is diferent.

Expongo estos ejemplos con carácter explicativo de cómo se pueden distinguir diversas maneras de aceptar una relación con temas de sexo, en los que algunos aborrecen con cortas miras, y otros comprenden, aunque no se trate del mismo asunto. Igualmente estoy seguro que incluso por los propios implicados en relaciones sexuales entre ancianos habrá quienes lo vean sucio, feo, ¡imposible!
Por eso al encontrarme con este artículo : El Ultimo Tabú: Sexo a partir de los 60
 me ha sorprendido gratamente.

Hay veces que esta ventana me parece simplemente un escaparate para mostrar lo enrollados que somos, tan majos, tan comprensivos, tan tolerantes, tan comprometidos, tan entendidos de música, ¡buena! Eso sí, como no podía ser de otra manera, y aquí vengo a tratar otro más de progresismo y tolerancia, de comprensión. ¡Toma ya! (i)

Así como en su día, escribía en la farolita que no es lo mismo creerse joven que serlo en realidad y mis razones alegaba, hoy me presento con la idea de romper una lanza a favor de la existencia de vida más allá de la juventud, pero de vida plena, aunque supongo con distinta intensidad, las propias limitaciones físicas la trasformarían.

Parto de la base de que todos estamos en el mundo en la actualidad, y disponemos de capacidad de acción, lo mismo un joven que un anciano, uno de fuerza, otro tal vez de astucia; unos con brío, otros puede que con paciencia. Así hasta el fin absoluto del que nadie se librará y en el que todos caeremos. Por eso mismo somos a cualquier edad libres y soberanos de hacer lo que nos plazca sin el temor de caer en el ridículo, ¡sí, lo que queramos!, lo mismo bailar en un concierto de rock con 70 años, que echar un polvo (me encantó aquella escena de Paco Rabal, en Juncal, diciéndole a su amante: ¿qué, echamos otro polvete?)
Además digo todo esto al pensar que ya hasta se dirigen actitudes con modelos de comportamiento, el joven, joven, el anciano, anciano, que no es que no se tengan que tener, pero no si uniformalizan el alma, y hasta eso no vamos a llegar, cada edad, es cierto, tiene distinta manera de reaccionar ante los impulsos, pero todas valen, la de los jóvenes, la de los viejos.


Rafael C.

Esto dice Cristina. Siete hijos, ocho nietos. (68 años):
Cristina: “Mis hijos dicen que estoy salida. Creen que ya no me hace falta eso. Les he dado mi vida, ahora me toca a mí”  “Soy mayor, sí, pero también soy mujer. Necesito caricias, intimidad, abandono, entrega, sentirme deseada”
 Esto dice Encarna:
 “Perdí la virginidad con 66 recién cumplidos con Pedro de 78 al que conocí en la residencia…”

Esto dicen Fina y Joan de 79 y 85 años:
 “Hacemos el amor todos los sábados “de reglamento” y alguna vez entre semana “si se tercia…”

Esto dice Santiago Frago Sexólogo:
“Hoy se ve a los mayores sexualmente activos como viejos verdes pero los que están en torno a 60 años van a ser viejos sexis…” “muchos mayores llegaron tarde a demasiadas revoluciones, ahora no se quieren perder la última: la de su sexualidad”


"Hay que destruir el mito de que los ancianos no tienen interés en el sexo y que, si lo tienen, son obscenos, como si no fuera acaso normal y correcto para todos tener relaciones íntimas hasta el final de la vida"